La FIFA tiene previsto vender una participación minoritaria significativa en una nueva entidad comercial valorada en 20 mil millones de dólares, informaron este martes los diarios internacionales Reuters y The Times.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, de 56 años, proyecta transformar la Copa del Mundo y el Mundial de Clubes en el equivalente a sociedades anónimas, compañías cuyo capital se repartiría entre inversores privados y federaciones nacionales.
El diseño de la privatización parcial del Mundial se realizó en colaboración con personalidades muy cercanas al presidente Donald Trump. La FIFA confirmó al medio londinense The Times que ya existen dos empresas asociadas al proyecto de privatización. La primera es Thrive Capital, propiedad de Joshua Kushner, hermano de Jared Kushner, yerno de Trump; y la segunda sería el banco JP Morgan. El banco estadounidense se encargaría de fungir como “asesor financiero”, mientras que Thrive Capital reuniría a un supuesto grupo de inversores dispuestos a adquirir la propiedad de los Mundiales de fútbol, tanto el masculino como el femenino.
El ambicioso plan supondría la creación de “FIFA Forward Enterprise” (FFE), una filial de propiedad exclusiva que consolidaría las operaciones comerciales y de eventos de la organización. La FIFA informó, en un comunicado emitido en su página web, que mantendría el control exclusivo, así como la “autoridad exclusiva” sobre la gobernanza del fútbol, las competiciones, el calendario de partidos y todas las decisiones normativas y deportivas.
Según la propuesta, la FIFA invitaría a inversores externos a adquirir participaciones minoritarias, sin otorgarles derechos de control. FFE busca recaudar hasta 4.2 mil millones de dólares y todos los beneficios netos se reinvertirían en el fútbol.
Tras estas declaraciones, la UEFA (Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol) emitió un comunicado expresando su descontento:
“Esto cruza una línea que las instituciones rectoras del fútbol nunca deberían cruzar. La UEFA se lo toma con la máxima seriedad. También debería hacerlo cada asociación nacional de fútbol. Y también todos los actores involucrados: ligas, clubes, jugadores, aficionados, gobiernos y todas las personas que se preocupan por el futuro de este deporte”, agregó.
En el mismo comunicado también expresó: “El alma y la gobernanza del fútbol no son activos para comercializar, especialmente cuando existe una total falta de transparencia sobre quién obtiene beneficios económicos. Ninguno de nosotros es dueño del fútbol. No le corresponde a la FIFA venderlo”.

Un portavoz de la FIFA indicó que la propuesta se presentará en breve a las 211 federaciones miembro y al Consejo de la FIFA, quienes serán los encargados de tomar la decisión final al respecto.







