El presidente de Francia, Emmanuel Macron, intervino en el Foro Económico Mundial (WEF) de Davos, Suiza, con un discurso marcado por fuertes críticas hacia Estados Unidos. En medio de crecientes tensiones transatlánticas, Macron denunció una “competencia” estadounidense a través de acuerdos comerciales que “socavan nuestros intereses exportadores, exigen concesiones máximas y apuntan abiertamente a debilitar y subordinar a Europa”.
Macron advirtió que el mundo se dirige hacia “un mundo sin reglas”, donde el derecho internacional se pisotea y prevalece “la ley del más fuerte”. Señaló que esto se combina con “una acumulación interminable de nuevos aranceles que son fundamentalmente inaceptables”, especialmente cuando se usan como “palanca contra la soberanía territorial”. Estas declaraciones aluden directamente a las amenazas del presidente Donald Trump de imponer aranceles a países europeos que se oponen a sus planes sobre Groenlandia, un territorio autónomo de Dinamarca.
El mandatario francés rechazó cualquier forma de “nuevo imperialismo o nuevo colonialismo” y enfatizó que “no es momento para eso”. Afirmó que Francia y Europa prefieren “el respeto a los matones” y “el estado de derecho a la brutalidad”. Llamó a la Unión Europea a no dudar en utilizar herramientas como el mecanismo anticoerción —conocido como “bazuca comercial”— para proteger sus intereses cuando no se respete el multilateralismo ni las reglas del juego.
El contexto del discurso incluye la reciente publicación por parte de Trump de mensajes privados entre ambos líderes, donde Macron expresó confusión sobre la postura estadounidense respecto a Groenlandia y propuso una reunión del G7 en París. Macron confirmó que no planea reunirse con Trump en Davos y defendió el envío de tropas francesas a la isla como apoyo a un aliado (Dinamarca), sin amenazas. Trump ha amenazado con aranceles del 10% iniciales (escalables al 25%) a varios países europeos, e incluso del 200% a vinos y champanes franceses, como respuesta a resistencias.
Macron insistió en la necesidad de mayor autonomía estratégica para Europa, promoviendo inversiones, simplificación regulatoria y fortalecimiento de la independencia económica frente a potencias como Estados Unidos y China. También mencionó que no tiene sentido mantener aranceles entre aliados y urgió a desmantelarlos para evitar una escalada que genere perdedores en ambos lados del Atlántico.
Este posicionamiento resalta la división en la alianza transatlántica, agravada por el tema de Groenlandia, donde Trump argumenta necesidades de seguridad nacional contra influencias chinas y rusas. Líderes europeos, como la presidenta de la Comisión Ursula von der Leyen, han calificado las amenazas arancelarias como un “error” y preparan respuestas unidas, incluyendo posibles contramedidas comerciales. El discurso de Macron subraya la prioridad de defender la soberanía europea en un entorno global cada vez más inestable.







