Héctor Astudillo Flores, quien gobernó Guerrero por el PRI durante seis años hasta 2021, dio a conocer en una entrevista con Ciro Gómez Leyva en Radio Fórmula que el gobierno de Estados Unidos le revocó su visa hace más de dos meses, específicamente el 31 de julio. La notificación llegó de forma inesperada por correo electrónico, sin que le dieran ninguna razón clara sobre el motivo. “No he recibido una explicación”, lamentó Astudillo, quien se dijo sorprendido y frustrado por la decisión unilateral de las autoridades norteamericanas.
El exgobernador apunta directamente a sus declaraciones públicas contra el expresidente Donald Trump como posible causa. En el pasado, Astudillo criticó duramente a Trump por “utilizar a México para mantener su vigencia electoral”, en medio de tensiones por los aranceles y los temas migratorios. Según él, esto podría haber desencadenado la medida, que ve como una represalia política. Además, rechazó los rumores que lo ligan a lavado de dinero o crimen organizado, que han circulado en medios y redes desde finales de la semana pasada. “Dicen que soy miembro del crimen, es una vileza”, afirmó, acusando a “ciertos periodistas” de armar una campaña de difamación en su contra.
Esta revelación revive reportes de que al menos 50 políticos mexicanos habrían perdido sus visas en una revisión del Departamento de Estado de Estados Unidos, como parte de una investigación conjunta con México sobre redes de lavado. Sin embargo, Astudillo lo desmiente y exige transparencia. Fuentes cercanas sugieren que se trata de chequeos rutinarios a figuras públicas, pero hasta ahora ni la Embajada de Estados Unidos en México ni la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) han comentado al respecto. Astudillo, de 59 años, ha mantenido un bajo perfil desde que dejó el cargo, enfocado en actividades partidistas del PRI. Su sexenio en Guerrero, un estado azotado por la violencia del narcotráfico, estuvo marcado por acusaciones de corrupción y pactos con grupos criminales, aunque nunca se probó nada en su contra.
La noticia ha polarizado opiniones. Simpatizantes priistas y seguidores lo defienden como víctima de persecución política y piden justicia, mientras opositores reviven viejos señalamientos y celebran la medida como un paso contra la impunidad. Diversos medios de comunicación destacan el impacto en las relaciones bilaterales, y analistas advierten que esto podría ser parte de una ola mayor contra exfuncionarios mexicanos. El caso de Astudillo resalta las tensiones entre México y Estados Unidos en temas de seguridad y migración. Mientras, el exgobernador insiste en su inocencia y promete seguir criticando sin miedo.







