En un golpe sin precedentes contra el robo de combustible, las autoridades mexicanas decomisaron 15.48 millones de litros de combustible ilegal en Coahuila, utilizando 129 carrotanques para su traslado. Este operativo, liderado por la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), se convirtió en el mayor de su tipo bajo la administración actual y pone en evidencia los esfuerzos del gobierno para combatir el huachicol, una práctica ilícita que genera millonarias pérdidas económicas y fortalece a grupos delictivos, como el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
El decomiso ocurrió en Coahuila, según anunció la SSPC, aunque el gobernador del estado, Manolo Jiménez, aclaró que el combustible no fue robado en la entidad, sino que estaba siendo transportado a través de ella. Esto sugiere la existencia de redes complejas de distribución que mueven el combustible robado por diferentes regiones del país e incluso al extranjero. El operativo se llevó a cabo en los primeros días de julio, aunque no se especificó la fecha exacta, y forma parte de una serie de acciones continuas para frenar este delito.
El huachicol, término usado para referirse al combustible robado, principalmente gasolina y diésel, es extraído de manera ilegal de los ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex) o de camiones cisterna. Los delincuentes emplean técnicas como la perforación de ductos, el secuestro de vehículos de transporte y el contrabando fiscal, que implica el uso de documentación falsa para evadir impuestos como el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) y el Impuesto al Valor Agregado (IVA). Estas actividades no solo afectan la economía, con pérdidas estimadas en 177,000 millones de pesos anuales por evasión fiscal, sino que también representan un problema de seguridad, ya que están vinculadas a organizaciones delictivas que incluso exportan el combustible robado a países como Japón e India.
En lo que va de 2025, las autoridades han decomisado más de 39 millones de litros de combustible ilícito en todo el país, lo que refleja un esfuerzo constante por parte del gobierno para combatir este delito. Sin embargo, expertos señalan que persisten desafíos importantes, como la corrupción y la colusión entre algunos actores locales y los grupos criminales, lo que dificulta erradicar por completo esta práctica. Además, los delincuentes han mostrado una gran capacidad de adaptación, modificando sus métodos para evadir los operativos de seguridad.
El decomiso en Coahuila, llevado a cabo con el apoyo de las autoridades locales y federales, es un paso significativo en la lucha contra el huachicol, pero también un recordatorio de la magnitud del problema. Las autoridades continúan trabajando para desmantelar estas redes delictivas, que no solo afectan las finanzas de Pemex y del gobierno, sino que también generan riesgos para las comunidades cercanas a los ductos, donde las perforaciones ilegales pueden provocar accidentes graves. Este operativo destaca la importancia de la coordinación entre diferentes niveles de gobierno y la necesidad de estrategias integrales para abordar un delito que sigue evolucionando.







