La presidenta Claudia Sheinbaum explicó este lunes, en su conferencia matutina, los detalles del aterrizaje de un avión militar estadounidense Lockheed Martin C-130J Super Hércules en el Aeropuerto Internacional de Toluca, que había generado dudas y especulaciones entre la población. La mandataria detalló que el vuelo estaba autorizado desde octubre de 2025 por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y formaba parte de acuerdos bilaterales en materia de seguridad.
“Es una autorización que se dio desde octubre del año pasado y tenía que ver con un asunto de capacitación”, afirmó Sheinbaum. Precisó que el avión trasladó a personal mexicano de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), encabezada por Omar García Harfuch, para recibir formación en Estados Unidos, sin que implicara operaciones militares en territorio nacional. Sheinbaum descartó cualquier amenaza a la soberanía: “No venían tropas de Estados Unidos, ni mucho menos. No tendría que haberse consultado [al Senado]”. Agregó que este tipo de traslados no son excepcionales: “Ya han entrado en otras ocasiones. La diferencia es que ahora entraron al aeropuerto de Toluca; tuvieron sus motivos, pero no es algo excepcional, sino que se había acordado desde octubre y son tareas logísticas”.
La polémica inició tras una alerta de la Administración Federal de Aviación (FAA) de Estados Unidos el 16 de enero pasado, que advertía sobre posibles interferencias en la navegación por actividades militares en la zona. Ante esto, las autoridades mexicanas activaron protocolos inmediatamente. Se notificó a la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y a la Sedena, se contactó a la Embajada de Estados Unidos en México para confirmar los detalles y, una vez aclarado, la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SCT) emitió un comunicado confirmando que no hubo sobrevuelo no autorizado ni riesgos.
El Gabinete de Seguridad ya había informado el domingo que se trataba de un vuelo autorizado relacionado con capacitación. Sheinbaum reiteró que todo se manejó con transparencia y coordinación entre ambos países, sin comprometer la soberanía mexicana.







