Una Argentina en Colapso

jueves 14, Sep 2023

Los votantes hartos y desesperados muchas veces se aferran a un clavo ardiendo. Estancamiento económico por largo tiempo, ingobernabilidad, o una serie de crisis llevan a la búsqueda de alguien nuevo, diferente, que rompa los moldes habituales, que no ofrezca una reedición de lo mismo. Los partidos tradicionales son hechos a un lado. Un ejemplo destacado y reciente fue la victoria del (ya depuesto) Pedro Castillo, en Perú; como también la de Gabriel Boric, en Chile.

Por: Sergio Negrete Cárdenas

Lo que no ocurriría en tiempos de normalidad económica y política sucede en la anormalidad, en medio de una crisis. La elección de un completo desconocido como Alberto Fujimori, en 1990, como Presidente del Perú fue producto de la hiperinflación provocada por su predecesor, Alan García. Los venezolanos pusieron todas sus esperanzas, en 1998, en quien había intentado años antes un golpe militar, Hugo Chávez. Las ideologías y propuestas pesan en el ánimo de muchos, pero también lo diferente. Fujimori ofrecía un golpe radical a la derecha, Boric y Chávez a la izquierda.

UN PAÍS PROMETEDOR EN LA RUINA

El éxito electoral de Javier Milei en las primarias presidenciales argentinas se debe al largo desplome económico que experimenta el país. Inflación, devaluaciones y paupérrimo crecimiento son la normalidad de una nación que era extremadamente rica hace poco más de un siglo. Por su clima templado y acceso a aguas navegables, Argentina es una de las cuatro regiones del planeta cuya geografía es extremadamente favorable al desarrollo económico (las otras son Europa Occidental, la mitad este de los Estados Unidos y el este de China).

¿Por qué el desastre? En resumen: pésimas políticas económicas a lo largo de décadas, iniciando con la llegada de Juan Domingo Perón a la presidencia, en 1946, aunque el declive se había iniciado después de la Primera Guerra Mundial. Destacadamente, el país ha experimentado largos y graves períodos inflacionarios por casi 80 años. La solución es un

iro radical en la política económica, aparte de una reconstrucción de las instituciones. Algo que por supuesto se dice fácil y, en el que muchos gobiernos, han fracasado. Uno de los principales errores en materia económica ha sido tratar de mantener cierta paridad cambiaria frente al dólar estadounidense.

UN ECONOMISTA FORMADO Y RADICAL

Javier Milei es lo que ofrece: el giro de timón más radical imaginable, con la liberalización económica como pilar central de su estrategia. A diferencia de muchos Presidentes, cuya oferta política se colocaba también en el amplio espectro de la derecha, el argentino es un sólido economista, tanto teórico como académico. Su bagaje intelectual no está sujeto a debate. La libertad es raíz de sus ideas, pero lleva a muchas propuestas detalladas y profundas.

Milei llamó la atención de muchos argentinos desde los estudios de televisión, como un polemista duro, rudo

y hasta soez. No solo transmitía ideas, sino que era ofensivo al presentarlas y buscando aplastar a sus oponentes. Pero en materia económica había mucho por debajo de los insultos, con las raíces liberales siempre presentes. Las formas no eran para ocultar un hueco, sino para envolver propuestas radicales y potentes.

Escuchar al Milei ofensivo antes de ser político, lo mismo durante su campaña, sin duda es algo entretenido. Hacerlo en la entrevista que concedió a Bloomberg tras su victoria en las primarias es, en cambio, escuchar a un economista sólido y con un conocimiento profundo en materia macroeconómica.

Una de sus propuestas más publicitadas y extremas es desaparecer el Banco Central de la República Argentina, aunque en realidad es eliminar al peso y sustituirlo por el dólar estadounidense. Si un problema perenne del país ha sido el tipo de cambio, propone desaparecerlo. Pero hay algo más en el fondo, y lo manifiesta con fuerza: que imprimir dinero sin sustento, y por tanto la inflación, representa un robo a la ciudadanía.

Esto al tiempo de un recorte al gasto público nunca experimentado. No sólo se trata de una cuestión de ahorrar recursos y reducir el impresionante desequilibrio fiscal, sino de la convicción de que el Estado no debe intervenir en muchos sectores de la economía, porque estorba y daña. Quizá nunca se había escuchado a un político ofrecer y ganar, al menosunasprimarias,prometiendoaplicaruna motosierra al gasto público.

Una Argentina colapsada parece preparada para catapultar al poder a un hombre cuyas ideas tienen una raíz que es lo más opuesto al peronismo, a ese estatismo tan típico en América Latina y muchas otras naciones del planeta: la libertad económica. De llegar a la presidencia, la implementación será un reto brutal y los resultados, en mucho, impredecibles. Lo indudable también es que sería algo histórico.

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