30 de abril, los daños colaterales por el Covid-19 en niños niñas y adolescentes

El próximo 30 de abril como cada año en México estaríamos celebrando el Día del Niño. Al igual que siempre, se darán cifras, datos y discursos, sin embargo la realidad no cambia.


Hoy la situación que se vive alrededor del mundo, nos permite reflexionar y admitir que existe una gran deuda con los grupos más vulnerables que mayoritariamente están compuestos por niños, niñas y adolescentes.
Además de las afectaciones económicas, políticas y sociales, que traerá consigo el Covid-19, se está trazando el camino hacia un retroceso histórico en la garantía de sus derechos de no implementar desde ya, mecanismos de protección.


En concordancia con lo expresado por Human Rights Watch, al aumentar la tasa de fallecimientos por Covid-19, infantes y adolescentes, experimentaran diversas formas de violencia al estar expuestos a orfandad, con un latente abuso y explotación física, psicológica y sexual.
Son inminentes las afectaciones que llegarán a la infancia tras la crisis sanitaria que hoy se vive. Es por ello que desde la postura de World Vision y las ONG, hacemos un exhorto al gobierno de nuestro país para adoptar medidas que los protejan durante y después de la pandemia.


Desde World Vision, organismo humanitario internacional, somos testigos de la forma en que comunidades indígenas y grupos en movilidad (migrantes), han quedado fuera del foco de atención gubernamental ante la emergencia sanitaria.


Hoy más que nunca se necesita visibilizar a la población vulnerable sobretodo aquella en movilidad, por ello hacemos un llamado urgente a la protección y cuidado de niños, niñas y adolescentes en esta condición. Será fundamental proveerles de manera especial a los albergues -que concentran gran cantidad de familias en espacios muy limitados- de todos los elementos necesarios para prevenir y responder ante posibles casos de contagio.


Más allá de las nacionalidades, debemos adoptar las recomendaciones de los organismos internacionales tal como lo ha solicitado la Organización Internacional para las Migraciones. Necesitamos proteger principalmente a niños y niñas que vienen ya huyendo de situaciones de violencia y ahora se enfrentan también a la enfermedad (Covid-19) y el hambre.


Las cifras son críticas
En una nota periodística publicada por el New York Times, se destaca que en el 2018 en Estados Unidos, se detuvieron a más niños en comparación con cualquier otro periodo del que se tenga registro. ¿Algo estamos haciendo mal? Es la reflexión.


El diario estadounidense refiere que en el periodo 2018-2019, en Estados Unidos la suma total de infantes en tránsito ascendió a más de 115.000 niños detenidos en esta región.


De acuerdo con la UNICEF tan sólo en el año 2017, aproximadamente 9,000 niños, niñas y adolescentes mexicanos que llegaron a Estados Unidos sin documentos fueron repatriados; la mayoría viajaban sin la compañía de un adulto. Es 2020 y parece que la situación no mejora para los niños que viajan solos motivados por encontrar una mejor vida. ¿Ante qué reto nos enfrentamos como sociedad y gobierno? ¿Cuál es el tamaño del problema que aún no nos permite avanzar?


En el año 2018, el entonces candidato a presidente Andrés Manuel López Obrador, signo a propuesta de organizaciones, 10 compromisos a favor de la niñez los cuales serían puntualmente atendidos al tomar cargo como Jefe del Ejecutivo.


Si 18,300 niñas y niños en tránsito en el territorio mexicano provenientes de Guatemala, Honduras y El Salvador en territorio mexicano no nos hacen reflexionar, estamos fallando como sociedad. Las cifras no sólo son alarmantes, nos recuerdan qué hay una deuda histórica y urgente por atender.

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