El capítulo más peligroso

Un análisis de Maru de Aragón.

Todo indica que el cálculo del presidente de los Estados Unidos falló esta vez. Si bien los réditos políticos entre su base de votantes puede afianzarse de cara a las elecciones de noviembre, la decisión de ejecutar al general iraní Qassem Soleimani tendrá consecuencias negativas en lo futuro.

Por Maru de Aragón.

Esto ha sido peor que un crimen, ha sido un error garrafal”. De esta manera, el diplomático francés Charles Maurice de Talleyrand calificó la decisión de Napoleón Bonaparte de asesinar, en 1804, del Duque D´Enghien descendiente directo de la familia real derrocada por la Revolución Francesa por considerar que era una amenaza para los intereses nacionales. Esta analogía – y teniendo en mente las diferencias entre los dos contextos, señala la revista Foreign Affairs (FA), podría servir para hacer conjeturas y anticipar las consecuencias de la decisión de Donald Trump de asesinar al general iraní Qassem Soleimani en un ataque con misiles en el aeropuerto de Bagdad, Irak, el 3 de enero pasado.

La prestigiada revista The Atlantic señala que durante dos décadas Soleimani, Comandante de las Guardias Revolucionarias de Irán, fue el encargado de la estrategia de esta nación y de dirigir operaciones especialmente en el mundo árabe y en contra de Israel. Además, fue figura clave en el apoyo dado a Bashar al Assad para que ganara la guerra civil en Siria; ayudó a librar una guerra mercenaria en Yemen contra los Sauditas, aliados de Estados Unidos y puso a prueba en repetidas ocasiones a EU y a sus aliados con acciones militares en toda la región por las que Irán jamás pareció pagar un precio militar.

EU, con todo su poderío militar, no había estado dispuesto a responder para no causar una guerra que sencillamente no quería. Soleimani pareció adquirir una cierta impunidad. Sin embargo, el 3 de enero pasado Trump decidió deshacerse del cerebro de la seguridad iraní colocando a EU al
borde de la guerra con Irán.

LA CONFRONTACIÓN NO HA TERMINADO

Pese a que ambas partes decidieron reducir el nivel de tensiones, el New York Times (NYT) advierte que la confrontación entre las dos naciones realmente no ha terminado. Altos oficiales del Ejército de EU han expresado su consternación por el hecho de que Trump se haya inclinado por una opción radical sin considerar las consecuencias a corto y largo plazo.

The Atlantic se pregunta si en algún momento Trump y quienes lo rodean se plantearon cómo sería una guerra con Irán, cómo la libraría Teherán, cómo respondería EU, con qué aliados creíbles contaría Washington después de que despedazó el acuerdo nuclear con Irán enfureciendo a Europa, cómo deliberarían los militares estadunidenses en momentos en que Trump se ha quedado sin expertos y ha convertido a su gobierno en una herramienta de poder personal y cuál sería el objetivo de esta guerra. La crisis ocasionada por este asesinato, dice la revista, expuso a un presidente temerario y engreído, un gobierno sin una estrategia coherente y a un Congreso y una sociedad sumamente polarizados. La muerte de Soleimani fue un error garrafal posiblemente catastrófico y con implicaciones geopolíticas que ya están a la vista de todos.

CONSECUENCIAS GEOPOLÍTICAS

Una de las consecuencias más dramáticas de este asesinato es que ha perjudicado la relación entre EU e Irak. El 5 de enero, el Parlamento irakí votó a favor de expulsar a todas las fuerzas extranjeras del país, incluyendo a los cinco mil 200 soldados estadunidenses ahí desplegados. Para Washington esta presencia militar es de vital importancia, señala el Washington Post, debido a que le permite vigilar a Irán. Irak e Irán fueron archienemigos regionales. En 1980, Irak invadió a Irán desencadenando
una guerra que duró ocho años. Sin embargo, la caída de Saddam Hussein y la llegada al poder de facciones shiitas pro iraníes condujo a la normalización de relaciones. La guerra contra el Estado Islámico-ISIS-, en el 2014, fortaleció esta alianza. Ahora, con el asesinato de Soleimani, podría acelerarse el objetivo de Irán: expulsar a los militares estadunidenses de Irak.

POLÍTICA DE “PRESIÓN MÁXIMA”

Las relaciones entre EU y la Unión Europea van de mal en peor. El retiro de EU, en el 2018, del acuerdo nuclear alcanzado con Irán en el 2015 fue un importante motivo de discordia con los europeos. El objetivo del pacto era contener las ambiciones nucleares de los iraníes. No obstante, Trump decidió reemplazar la diplomacia por la “presión máxima” para que el régimen iraní abandonara no sólo su programa nuclear sino también su participación en los conflictos regionales.

Todo resultó ser una fantasía, dice The Atlantic. La República Islámica reaccionó, como era de esperarse, con ataques a barcos petroleros en el Golfo Pérsico, contra una instalación petrolera en Arabia Saudita y luego, contra las fuerzas estadunidenses en Irak. Esta última acción creó la escalada que condujo a la ejecución de Soleimani.

Su muerte, señala la revista Foreign Policy (FP) demostró que Trump está solo en el escenario mundial. Ninguna potencia europea, ni siquiera los británicos, lo apoyaron tras el ataque. El diario francés Le Monde indica que esta “ruptura marca una nueva etapa en el divorcio tras-Atlántico en lo que toca al Medio Oriente”.

Por otra parte, desde su decisiva intervención en la guerra civil de Siria en el 2015, Rusia ha tratado de posicionarse como un destacado jugador en el Medio Oriente. La tensa situación actual podría permitir a Putin lograr dos de sus más anhelados objetivos a largo plazo: socavar la credibilidad de EU y expandir la huella de Rusia en toda la región.

El caso de China, la otra gran potencia mundial, es muy distinto: hasta ahora no ha asumido un papel directo en los conflictos del Medio Oriente. La razón es que China sigue siendo el mayor comprador de petróleo iraní, pero el año pasado elevó de manera considerable sus compras de combustible a Arabia Saudita, enemigo de los iraníes. Actualmente es el mayor comprador de petróleo en el Medio Oriente. Alexander Gebuev, del Centro Carnegie de Moscú, señala que tanto Rusia como China están encantadas con el aumento de las tensiones entre EU e Irán y esperan que un eventual conflicto en el Medio Oriente les dé algunos años de respiro al distraer la atención de EU de sus verdaderas áreas de interés en Europa Oriental y Asia respectivamente.

IMPACTO EN ELECCIONES EN EU

Además, esta situación está reconfigurando la carrera presidencial de noviembre próximo en EU. Los dirigentes, tanto de demócratas como de republicanos, evalúan los riesgos y ventajas para obtener el máximo beneficio. Según el Washington Post, Trump, quien rara vez da un paso sin haber calculado primero consecuencias en su popularidad e imagen, ha confiado a sus asesores que esta acción le dará más seguidores que verán en él a un Comandante en Jefe fuerte al tiempo que tratará de presentar a sus rivales demócratas como blandos en la lucha contra el terrorismo. Su decisión podría beneficiarlo también en su juicio de destitución. Algunos republicanos han declarado que sería irresponsable y peligroso destituir a un presidente en medio de una crisis de seguridad nacional. Por su parte, los demócratas consideran que podrían beneficiarse debido a que muchos electores temerían una nueva y costosa guerra.

PANORAMA ALARMANTE

¿Qué consecuencias podría tener este asesinato? se pregunta el NYT. En primer lugar, señala que debemos entender que el régimen iraní no puede sobrevivir al disenso interno o sostener su posición de poder en la región si no hay actos de provocación. Para EU, la pregunta es qué forma tomarán estos actos y cuándo se producirán. Por el momento, se teme la reactivación de células terroristas “durmientes”. Según la revista Forbes, podría haber nuevas formas de reacción, es decir, ciberataques lanzados por los iraníes con el apoyo de Rusia, Qatar y China. La habilidad de Irán en esta área quedó demostrada con el hackeo, en el 2012, de la petrolera estatal saudita Aramco. Para Vali Nasr, ex asesor del Departamento de Estado y profesor de Estudios Internacionales en la Universidad Johns Hopkins, el panorama a largo plazo es alarmante: “Lo que EU está haciendo es empujar a Rusia, China e Irán a formar una alianza. Finalmente comparten una causa en común: alzarse contra el uso de la “presión máxima” que tanto gusta al presidente de Estados Unidos”.

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