Adicción por los móviles

Análisis de la relación de jóvenes y las redes sociales. Fotos: USC Annenberg/Sergio Negrete.

USC Annenberg, junto con el instituto Common Sense Media, se dieron a la tarea de investigar el impacto del uso de teléfonos inteligentes en el entorno familiar de México, el único país de habla hispana incluido en el proyecto. Les sorprendió el nivel de dependencia que tienen padres e hijos.

Por Nallely Rayas Bautista

Desde el primer momento en que despertamos, de manera inconsciente, los mexicanos consultamos nuestros celulares para saber cuántos mensajes nos llegaron o qué contenido de interés se desarrolló en el mundo mientras dormíamos.

El uso del móvil, incluso, se intensifica cuando vamos hacia nuestro trabajo, escuela u otro destino; caminamos a paso lento por la calle mientras observamos el dispositivo e incluso chateamos sin importar que podamos tropezar, ser atropellados o entorpecer la marcha del que viene atrás.

En el transporte público, el panorama es muy similar, la mayoría de los pasajeros no pueden dejaren sus bolsas o bolsillos de sus ropas el móvil, aún cuando se arriesgan a sufrir el robo de sus equipos. Para el mexicano es importante seguir conectado a la web en lo que llega a su destino final.

El estar inmersos en el celular no termina al regresar a los hogares. La convivencia entre padres e hijos registra una invasión de los dispositivos móviles, que interfieren en comidas, conversaciones y actividades familiares.

Esta nueva realidad 24/7 ya es calificada por los mismos mexicanos como una adicción, revela un estudio hecho por primera vez a familias en un país de habla hispana por Common Sense y la Escuela de Annenberg de Comunicación y Periodismo de la Universidad del Sur de California (USC).

La mitad de los adolescentes (50 por ciento) y casi la mitad de los padres (45 por ciento), que participaron en la investigación dijeron sentirse adictos. Además, 62 por ciento de los padres refirieron que sienten que su hijo adolescente es “adicto” a su dispositivo móvil, pero un porcentaje menor de jóvenes, 31 por ciento, dijeron lo mismo de sus padres.

También se reveló que casi tres cuartas partes, 73 por ciento de los padres dijeron sentirse adictos a su dispositivo y tienen un hijo(a) que se siente igualmente adicto, lo que habla de que toda la familia se siente adicta a sus teléfonos inteligentes.

Para entender más a detalle esta distracción, se les preguntó a padres e hijos con qué frecuencia usaban el celular y se reportó que 71 por ciento de los padres y 67 por ciento de los hijos dijeron que lo usaban casi todo el tiempo. Además, 46 por ciento dijeron que revisan sus dispositivos varias veces en solo una hora.

De lado de los adolescentes, 67 por ciento manifiestan que usan sus celulares casi todo el tiempo, mientras 47 por ciento acepta que los revisan varias veces en una hora.

Pero no solo se trata de revisarlo, el dispositivo se ha vuelto una distracción diaria. Tres de cada cuatro adolescentes, 77 por ciento, y 75 por ciento de los padres, afirman que sus teléfonos los distraen por lo menos una vez al día.

La gran mayoría de los papás, el 82 por ciento, manifiesta que sus adolescentes se distraen diariamente, incluyendo a más de dos terceras partes (69 por ciento) que expresan que sus hijos adolescentes se distraen varias veces al día. Paralelamente, más de la mitad de los jóvenes, el 56 por ciento, también refiere que sus padres se distraen con sus dispositivos todos los días.

No solo en el día ocurre esta distracción. Los celulares también interrumpen el sueño de los padres e hijos. Durante la noche, más de una tercera parte de los adolescentes, el 35 por ciento, y de sus padres, 34 por ciento, se despierta para revisar sus dispositivos.

Ante esta situación, los padres mexicanos se han dado a la tarea de gestionar el uso de los dispositivos, lo que ha llevado a que casi un tercio de papás (30 por ciento) dijera que discutió una vez al día o más con sus hijos sobre el uso del dispositivo. Solo seis por ciento de los padres dijo que no discute. Entre los adolescentes, 19 por ciento reveló que discute una vez al día o más por ese tema y más de un cuarto dice que nunca discute.

Medidas anti-adicción

Para Willow Bay, decana de la Escuela Annenberg y quien vino a la Ciudad de México a principios de octubre para la presentación del informe, esta generación de adolescentes mexicanos surge como “la más conectada, la más enchufada” a los dispositivos móviles.

“Desde la infancia hasta la adultez, básicamente están amarrados a los móviles en sus manos”, dice la también académica estadounidense.

Bay señala que hoy ser padre es mucho más difícil, principalmente porque es la primera generación de tutores que tienen que gestionar los dispositivos móviles en los adolescentes.

Los padres están usando una variedad de técnicas para criar a sus hijos ante esta nueva realidad, añade. Tres de cada cuatro padres, 76 por ciento y casi dos tercios de los adolescentes (66 por ciento), dijeron que tienen reglas familiares con respecto al uso de dispositivos móviles.

El 76 por ciento de los padres mexicanos dijeron que “a veces” o “con frecuencia” les quitan el celular a sus hijos por castigo, además 74 por ciento restringen el uso del móvil, y 72 por ciento respondió que verifican qué amigos o contactos tienen o los siguen en redes sociales.

Asimismo, 56 por ciento de los papás admitieron que usan el móvil para saber dónde su ubican sus adolescentes, mientras un 55 por ciento revisan los mensajes de sus hijos.

Más de la mitad de los padres, 55 por ciento, dijo que usan a veces o con mucha frecuencia incentivan a su hijo adolescente prometiendo el uso del dispositivo como recompensa por portarse bien. Un 78 por ciento dijo que sugiere sitios web o aplicaciones que creen que serían buenos para sus hijos.

Del lado de los jóvenes, un 60 por ciento dijeron que a veces o con frecuencia sus padres les imponen restricciones en el uso de su dispositivo móvil.

Otro esfuerzo que hacen los padres es el de poner el ejemplo al reducir el uso de móvil. Dos cada cinco padres, 42 por ciento, dijeron que con mucha frecuencia o siempre intentan reducir el uso de sus dispositivos móviles.

Padres e hijos contaron que usan una gran variedad de medidas para tratar de reducir el uso; la más popular es guardar el celular (46 por ciento), seguida de soluciones tecnológicas como apagar notificaciones (34 por ciento); activar el modo de no molestar, avión o silencioso (22 y 21 por ciento, respectivamente); limitar las aplicaciones que aparecen en su pantalla de inicio (14 por ciento y 15 por ciento); o usar una aplicación de seguimiento del tiempo frente a la pantalla (5 por ciento). Casi uno de cada cuatro dijo que carga su dispositivo fuera de la habitación (23 por ciento y 24 por ciento, respectivamente).

Inmersos en el mar digital

Manuel Guerrero, director de Comunicación, de la Universidad Iberoamericana, Ciudad de México, y quien también colaboró con el estudio, señala que si bien algunos chicos dicen que podrían sentirse bien (siete de cada 10) si no tuviera que estar con el dispositivo móvil todo el tiempo, en realidad seis de cada 10 señala que se sentiría angustiado si no lo ven.

A pesar de ello, no se aventura para afirmar que los jóvenes se distraen con los teléfonos celulares. En todo caso, dice, están experimentando el aquí y el ahora de otras formas diferentes al desconectarse del entorno presencial inmediato, ya que manejan todas sus relaciones personales importantes y sus áreas de interés a través del espacio digital.

Más de un tercio de los adolescentes dijeron que los dispositivos móviles son “extremadamente” importantes para mantenerse al día con los amigos (38 por ciento) y tener conversaciones importantes con ellos (45 por ciento). El 67 por ciento dijo que una de sus formas favoritas de comunicarse con sus amigos es por mensajes de texto. Solo la mitad de los adolescentes (50 por ciento) refirió que prefieren hacerlo en persona.

“Está primer generación familiarizada con los celulares navega a diario en oleadas de publicaciones, selfies, memes, noticias falsas, temas de tendencia, hashtags y los me gusta”, agrega Manuel Guerrero.

El también vicepresidente del Comité Ejecutivo de las cátedras de Comunicación de la UNESCO recomienda incorporar mecanismos y estrategias educativas y cognitivas de alfabetización mediática sobre los celulares en las escuelas, desde las primarias.

“Somos un país que debemos saber cómo usar las herramientas de una manera más responsable crítica, de preparar a una generación a usar estas tecnologías y que les permite entender este mundo de muy alta polarización de fake news y postverdad”.

El lado positivo

Willow Bay dijo durante la presentación del estudio que también se buscó resaltar el lado positivo del uso de los móviles en las familias mexicanas.

Refirió que la mayoría de los padres y adolescentes en el país creen que los teléfonos inteligentes les ayudan a los adolescentes a aprender habilidades tecnológicas (83 por ciento y 91 por ciento, respectivamente).

Asimismo, que más de 50 por ciento de los padres y adolescentes dijeron que estos dispositivos les ayudan a seguir sus hobbies e intereses, les permiten expresarse creativamente y también a desarrollar relaciones.

El 60 por ciento consideran que es fácil comunicarse así y mantenerse en contacto con la familia extendida.

“Esto nos da una perspectiva o una idea de alguna de las formas en que están adoptando los padres y adaptándose a esta tecnología en sus vidas familiares”, dijo Willow.

¿Por qué México?

Angela McCraken, directora de la Universidad del Sur de California para América Latina, señala en entrevista para Líder México, la Revista del País, que el estudio se hizo aquí debido a que la cultura mexicana es famosa por dar prioridad a la familia.

“Yo creo que se eligió México debido a que es el primer país que está en desarrollo todavía. Es el país hispanohablante más grande del mundo, entonces es muy buen punto para captar el momento en América Latina”, dice.

Jim Steyer, CEO de Common Sense, quien también participó en la presentación del estudio el pasado 1 de octubre en la capital mexicana, menciona que es interesante para ellos comparar las familias aquí en México y contrastar su actuar con otros resultados obtenidos en Estados Unidos, Reino Unido y Japón.

Y es que en el país, 45 por ciento de los adolescentes dice que pasan demasiado tiempo en sus dispositivos móviles, en comparación con 39 por ciento en Estados Unidos, 32 por ciento en el Reino Unido y 17 por ciento en Japón.

“Para nosotros (México) es un país muy importante. Esto es un espejo para ver todos los desafíos que estamos enfrentando las 24 horas al día”, dice.

Steyer añade que el objetivo de la investigación es “guiar a las familias alrededor del mundo hacia un uso saludable y equilibrado de estos dispositivos, en un contexto de comunidades interconectadas”.

Por su parte, McCraken señala que lo que busca su universidad junto con su socio Common Sense es hacer un mapeo global para tener más comparativas internacionales.

“Creo que es muy buen momento para que jóvenes investigadores se interesen por el tema ya que conocen la nueva realidad. Es una llamada a la investigación, de poner atención al nivel en que nos está transformando la vida (los dispositivos móviles)”, concluye.

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