La importancia de sensibilizar a la gente

José María Yazpik dirije una escena frente al almacén que perteneció a su abuelo paterno.

Este fin de semana -8 de noviembre- se estrena la opera prima del actor José María Yazpik como director por eso retomamos esta entrevista realizada por Nallely Rayas Bautista.

Para que haya “abrazos y no balazos” -una frase que suele decir el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador-, hay que sensibilizar a la gente para que no sea manipulable, dice el actor José María Yazpik, en entrevista para Líder México, la Revista del País, en la cual habla sobre su opera prima Polvo.

Por Nallely Rayas Bautista

En las oficinas de Diamond Films, el artista, vestido con camisa y pantalones de mezclilla, nos cuenta sobre lo que representa para él este filme, el cual finalmente terminó por escribir, dirigir y actuar.

A diferencia de la serie Narcos, en la que encarna al capo Amado Carillo Fuentes, Yazpik resalta que en su película el tema del trasiego de drogas es solo un detonador para retratar el México de 1982, y en especial, la vida en el pueblo de San Ignacio, Baja California Sur, de donde es originaria la familia del actor.

El director también nos cuenta por qué incluyó en su proyecto a la actriz Mariana Treviño -quien también estuvo presente en la entrevista-, cómo ha sido llegar al punto en que está actualmente su carrera, y expresa además su preocupación por las decisiones gubernamentales en el rubro cultural.

¿Cómo fue escribir, dirigir y actuar tu opera prima?

Al principio nada más quería actuarla. Nunca fue mi intención ni escribir ni dirigir, pero a la hora de encargarle a Alejandro Ricaño (la misión), trabajamos varias semanas en la anécdota, los personajes y la locación, que eso ya lo tenía muy claro.

Ricaño me entregó el primer tratamiento y me dijo: “ya no puedo seguir trabajando esto porque tengo que terminar mis proyectos”. Entonces tuve que entrarle de guionista sin yo proponérmelo y durante ese proceso pensaba: ¿quién va a dirigir esto?

Al platicar con mi hermano, él me dijo que quien llegara lo hará con su visión y que no le puedo decirle ¡no!, su visión es la incorrecta. Al ser un proyecto personal –el lugar donde se filmó la cinta es donde nació el papá del actor- tomé la decisión de aventarme el clavado de dirigir y luego me dije: ¿entonces quién la va a actuar?, porque no voy a cometer esa idiotez de dirigir y dirigirme (Treviño ríe). Pero llegamos a lo mismo, es algo personal, llevas tres años escribiendo y reescribiendo, ¡lo tienes que hacer tú! La vida me fue poniendo en el papel que tenía que hacer. En ningún momento dije: “voy a hacer esta historia para que sea mi opera prima”.

-El papel de tu novia en la película ¿lo tenías pensado para Mariana Treviño?

Sí, porque soy su fan desde hace muchos años. Desde que la vi cantando en la película La Tercera Llamada, dije: ¿quién es esta mujer? Entonces soy muy fan de Mariana, y (además) tiene todas esas características: fuerza, esta cosa para la comedia, la entrega, ¡todo! Es por ello que desde un principio pensé en Marianita.

-¿Por qué tu película tiene lugar en 1982?

Porque quería aislar un poco más al pueblo (San Ignacio, donde se centra la historia del filme), tenía que ser un tiempo pre Internet. Cuando yo iba a ese pueblo -de ahí es mi familia-, así era en 1982: no había tele, radio, ¡no había nada! También se remontó a ese año para que fuera más creíble el asunto del polvo (un cargamento de cocaína que cae desde el aire en localidad y sirve para dar pie a la historia). Fue una cuestión de aislamiento.

Mariana, ¿cómo surgió la invitación de Yazpik al proyecto?

Me escribió un día y me sorprendió.

-¿Ya se conocían?

No, me honró que me hablara, yo me sentí muy agradecida de colaborar con él. Cuando escuché de lo que iba a hacer, porque fui a su casa y me platicó, me emocioné profundamente porque todos tenemos nostalgia.

Chema tiene una nostalgia al hablar de Baja California y a mí me pasa lo mismo con Monterrey, cuando voy digo: ¿por qué me fui?

Y luego digo: qué bueno que me fui. La cuestión es que hay mucha identificación con Chema Yazpik, con su visión, con lo que quería hacer y con su manera de hacer las cosas, me encanta que sea una historia así, a ese nivel, que esté operando en esos niveles tan mágicos y kármicos. Imagínate, le puso un altar a su abuelo (paterno) en la tienda (uno de los escenarios de San Ignacio donde se filmó la película).

Se me hace hermoso todo lo que rodea la historia, la razón de ser de esta historia.

Actualmente hay en el cine y la televisión una narrativa que valida la versión oficial del gobierno de que el narco es poderoso, ¿tú haces una crítica con tu cinta a ése fenómeno?

No, no pretendo hacer ninguna crítica, es una película personal. El narco es un detonador nada más para que regrese El Chato (el personaje principal al cual encarna) y también da pie a la reflexión de cómo una sociedad sin educación, sin preparación para recibir estos cambios brutales de poder y de dinero, se descompone automáticamente.

Pero la reflexión es otra, (el tema del narco) es un detonador para que llegue El Chato a cuestionarse las decisiones que tomó, las consecuencias de las mismas, lo que se perdió. El final lo dejamos abierto, porque así es la vida, es lo que es. Realmente, aunque hay una mínima crítica social al tema del narco, no es por ahí.

¿Cuáles son las cualidades que has aplicado para llegar al punto en que te encuentras en tu carrera actualmente?

Ser honesto conmigo mismo, decir ‘esto no me funciona, esto sí. O, ´esto va a hacer que me tarde más tiempo, pero no importa, que cuando todo se me daba más rápido no lo disfruté´.

Son más de 20 años de estar dándole vueltas a todo y también tengo esa capacidad de decir estoy bien o mal, de preguntar ¿la estoy cagando o sigo en el mismo trip (viaje)? Ahora que estoy cumpliendo 50 años, estoy en la crisis de la mediana edad y todo ese desmadre, lo fácil es seguir siendo actor y no salirme de esta zona de confort y enfrentarme con este monstruo gigantesco y sacudirme.

Es auto-observarme todo el tiempo para saber qué es lo que está pasando, no para juzgarme, sino para saber qué es lo que está pasando y tomar decisiones con base en eso.

Finalmente ¿cuál es tu actual visión del país, sobre todo en el rollo cultural?

Uy -suspira, mientras lleva una mano hacia su barbilla, en una postura de reflexión-… Me parece preocupante.

Treviño concide con Yazpik y también expresa: La verdad es que sí.

Yazpik agrega: Digo, desde que recuerdo, nunca ha habido un presidente, un gobierno que diga ‘uff, que bien lo están haciendo por nosotros’, eso está relegado, es como una astilla ahí que nomás jode. Pero las decisiones que están tomando ahorita son tremendas.

Pero la cinta fue hecha con el apoyo del Fondo de Inversión y estímulos al Cine (Fidecine)

Sí.

Mariana, ¿tú qué opinas sobre esto mismo?

Yo pienso que es fundamental apoyar todas las áreas de desarrollo humano, para dar espacio para que la mente y el espíritu se desenvuelvan, se auto-observen, hablando de lo que decía Yazpik sobre la autobservación. Se tiene que ejercitar la cultura porque es ahí donde muchas veces las sociedades avanzan, es donde depositamos nuestra alma para poder vernos y ver hacia dónde estamos avanzando. Si no tenemos eso, no tenemos el referente de nuestra propia historia, entonces es bien importante que esos espacios no se quiten, que no se acallen, porque es donde podemos avanzar. No hay más.

Yazpik agrega: La misma frase de Andrés Manuel de “abrazos no balazos”, pues para que haya abrazos y no balazos hay que sensibilizar a la gente, lo haces a partir del arte, a partir de la educación, del conocimiento, sea científico.

A ver, una persona que va al teatro va a ser mucho más difícil que agarre una pistola y le pegue otro balazo a otra persona, entonces una vez que pierdes esto, una vez que desensibilizas le quitas esa posibilidad al pueblo. Entonces no nada más se puede manipular de una manera extraordinaria (a la sociedad), los estás haciendo tornillos, cuchillos, los estás deshumanizando.

Mariana: Entonces tenemos que estar. Luchar para que no pase eso, porque no podemos subsistir sin cultura.

Por Nallely Rayas Bautista. / 3 de septiembre de 2019.

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