La incomprensión sobre lo que significa violencia de Género

Las inconformes tomaron las calles para manifestarse contra la violencia ejercida.

Apenas 2.4 de cada cien violaciones sexuales que denuncian las mujeres terminan en sentencia. La violencia de género aumentó cuatro veces los años recientes, sin que las autoridades respondan como se debe. La misoginia se gesta desde el núcleo familiar, sin que nadie repare en ello.

Por JOSE JUAN REYES

Hasta septiembre de este año, la Ciudad de México tuvo registro formal de 9 mil 900 casos de violación sexual en contra de mujeres. Se trata de una muestra brutal que sobrepasa cualquier estrategia y programa instrumentados por el gobierno. El panorama nacional tiene su propia contabilidad: más de 20 mil asesinatos cometidos desde 2011. El feminicidio, lejos de acotarse, se cuadruplicó a partir de 2015.

Más allá de estadísticas, la dimensión del fenómeno halló un punto de inflexión en agosto, tras el caso de violación que implicó de forma directa a elementos de la policía capitalina y gestó una de las mayores manifestaciones para protestar por la incompetencia y corrupción del sistema.

Jacqueline Estrada, del Colectivo Mujeres Políticamente Incorrectas, rememora aquella protesta del 16 de agosto, que terminó con daños al patrimonio público: “Esa marcha no la organizamos nosotras. Los medios de comunicación comenzaron a buscarnos para hablar sobre el tema, que desde luego está en la agenda del Colectivo, pero como fuimos de las pocas que respondimos, asumieron que estábamos involucradas en la organización. Nuestro trabajo incluye las expresiones en calle, pero nos enfocamos sobre todo a la difusión de información y a generar propuestas que frenen la violencia, que cambien el marco legal al respecto, al tiempo de impulsar la presencia de mujeres en los proceso de implementación de una política pública que nos favorezca”.

Lo que queda claro, sin embargo, es la urgencia por lograr que la autoridad se comprometa de forma real no solo para prevenir o castigar los delitos en contra de la mujer, sino para enfocarse en campañas profundas con el objetivo de erradicar acciones misóginas.

“La idea es construir un cambio en la relación entre autoridades y sociedad, desde la autonomía, desde las propias decisiones, desde el cuerpo”, explica Estrada. “La idea principal que nos ha motivado desde la red ha sido, sobre todo, ocupar, tomar, ejercer y transformar el poder. Partimos del hecho de que el poder se ejerce de manera patriarcal, y que este no nos ha representado de manera adecuada; no posee una concepción que sirva para evitar que las mujeres estemos oprimidas y por ende tengamos una manera de relacionarnos distinta, que no sea sexista, sin relaciones de poder hegemónicas. Por ello nos dedicamos a tomar, ejercer y transformar el poder para lograr tener una política desde la voz de las mujeres”.

El Colectivo trabaja desde febrero de este año y en los últimos meses han logrado establecer diálogos con representantes en la Cámara de Diputados, de Senadores y el Congreso de la Ciudad de México, al tiempo de manifestar en la calle su inconformidad con la violencia ejercida contra ellas.

“Lo que hemos hecho es acompañar los procesos legales o de estrategia política, en la CDMX. Tenemos ejes transversales, de incidencia; el primordial es la violencia digital, pues existe la necesidad evidente de legislar desde todos los niveles esta expresión, así que vamos a acompañar
este proceso hasta que sea una realidad, porque como sabemos, en la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (publicada en el 2007, modificada constantemente de acuerdo al contexto social desde entonces), contiene tipos y modalidades que no la incluyen. Por eso impulsamos que sea tipificada dentro de esta herramienta legal. También tenemos trabajos para legislar el derecho a decidir de las mujeres sobre su cuerpo. En este caso, participamos en diversos procesos en estados como Chiapas, entre otras entidades del sur del país, donde la educación sexual es incipiente. A partir de estos ejes de incidencia, hemos desarrollado información en redes sociales para que las mujeres conozcan cuáles son sus derechos y cómo pueden ejercerlos en su entorno”.

En esa labor ¿cómo ha sido la percepción de los legisladores?

Hemos incursionado en el cabildeo con los diputados, básicamente en lo referente a la violencia digital, el derecho a decidir las mujeres sobre su cuerpo y la violencia política. También buscamos a las y los actores primordiales en estos temas. La percepción que han tenido con nosotras, con otros grupos similares, es de apertura hacia estos temas que nos incumben a todos como sociedad, para erradicar la violencia contra de las mujeres. Sin embargo, cuando comentamos que estos asuntos se deben transversalizar en todo el universo social, y que se tiene que hacer desde una perspectiva feminista, esto causa repelo, es decir, que hoy en día ha habido una mala concepción de lo que quiere decir el feminismo. Entonces, el Colectivo se ha dado a la tarea de cabildear, desmitificar lo que entendemos como feminismo, que básicamente es estar en contra de cualquier tipo de opresión y violencia en contra de las mujeres, con la finalidad de generar relaciones positivas sociales entre mujeres y hombres, que nos lleven a una igualdad de condiciones reales.

El trabajo del Colectivo está sustentado en el conocimiento de las leyes específicas, por lo que Jacqueline Estrada dice que nada de lo que hacen está guiado por el encono.

“Estos temas tienen prioridad para nosotras, para la sociedad, por dos razones principales: una son las estadísticas, es decir, insistimos en que las políticas públicas y la legislación deben estar basadas en datos concretos; vemos cómo las políticas públicas actuales intentan atender problemas sociales, pero es más una respuesta que la aplicación de una estrategia”, explica.

“Estas consideraciones nos llevan al tema del presupuesto, porque la política pública sin recursos es impensable. Entonces, esa labor dentro de los marcos legales debe contar con una perspectiva de género para que las acciones a seguir impacten de manera positiva los problemas que viven las mujeres, y por ende, contribuir a que se generen relaciones más igualitarias, tanto para mujeres como para hombres”.

Dado que la violencia es un problema generalizado, que desde luego no distingue ningún género ¿cuál es la perspectiva del Colectivo al respecto?

Estamos dispuestas a colaborar con representantes estratégicos sobre esta situación del país, sobre todo con quienes son los responsables de desarrollar la política pública, pues es muy importante que tengan una visión diferente, real, de los problemas sociales, para que no sean acciones aisladas.

Trabajamos sobre todo para que los marcos informativos sean claros y accesibles, así que asumimos la labor de dar a conocer de manera clara su contenido, así como la forma como se desarrollan, los alcances que tiene.

No desestimamos las diferentes maneras de incidir, como la política, la relevancia del cabildeo, sin descartar las expresiones en calle. Lo ocurrido el 16 de agosto, más que un mensaje de hartazgo, lo fue también para el gobierno de la Ciudad de México, que en casos recientes
de agresiones a mujeres, lo único hizo fue desestimar lo ocurrido, considerarlo como algo ilegítimo… pero se olvida la enorme deuda que aún existe con las propias mujeres. Así que no es de extrañar que la marcha haya sido tan intensa, inédita claro, pero muy fuerte, desesperada.

La percepción que tenemos es que si bien se han ganado derechos para las mujeres, aún persiste la desigualdad en todos los niveles. El cambio entonces debe originarse desde la educación en casa, mientras a las niñas, a las adolescentes, se les eduque de una manera sumisa, permisiva, respecto a su rol en la sociedad, frente a la figura paterna, a la de sus hermanos, las estadísticas serán similares, permanecerán sin cambios. Sorprende que no exista un entendimiento profundo de lo que significa la violencia de género.

Uno de los trabajos más reciente del Colectivo Políticamente Incorrectas, fue la presentación en el Congreso de la Ciudad de México de una propuesta para reconocer y sancionar la violencia digital. La iniciativa fue llevada junto con 20 organizaciones, redes y colectivos nacionales. El paquete de reformas pide sancionarla específicamente como de tipo sexual, a través de modificaciones al Código penal y la Ley de acceso, -conocida como Ley Olimpia-, impulsada por Olimpia Coral Melo.

La propuesta fue recibida. De esta manera, dicha iniciativa se suma al proceso para consolidar la representación de las mujeres en la actual Ley de Víctimas, por lo que se incluye reformar los artículos 22, 80, 82, 86, 91, 93, 102, 118, 119 y 139, de dicho ordenamiento jurídico. La iniciativa indica que en el artículo 118 de la Ley de Víctimas, no se contempla ningún organismo de representación de mujeres ante la Junta de Gobierno.

Solo el artículo 119 incluye al Instituto de las Mujeres como un Órgano parcialmente representado. De esta manera, se busca que la Secretaría de las Mujeres del gobierno de la ciudad se integre como Órgano de Representación, con voz y voto, a la Junta de Gobierno de la Comisión de Atención a Víctimas de la Ciudad de México.

Georgina Arenas, también integrante del Colectivo, recordó que en la ciudad han habido diversos intentos por legislar al respecto, pero ninguno había sido respaldado en alianza de diversos colectivos, ni bajo una perspectiva feminista.

“En Políticamente Incorrectas creemos que la iniciativa es perfectible. En estos 40 días para la dictaminación tendremos que seguir trabajando para que sea lo más eficiente, siempre anteponiendo la libertad de las mujeres a expresarse y disfrutar su sexualidad. Por ejemplo, difundir un pack sin consentimiento podrá ser castigado hasta con 12 años de cárcel”, dice.

“Este caso es un ejemplo de la labor del cabildeo que realiza el Colectivo. Lo hemos hecho ante las autoridades competentes para obtener su respaldo y su simpatía. Y como ciudadana y partidista hemos ido a la Cámara de Senadores, a la de Diputados. Entonces, cabildear es también hablar con otros grupos feministas o de apoyo a la mujer que se encuentren en los estados para que podamos hacer una labor en conjunto y trabajar de la mano a nivel nacional. Si bien en la Ciudad de México se concentran los poderes legislativos, se olvida escuchar lo que ocurre en otros estados.

“En ese contexto, hemos encontrado que la gente, por el sistema patriarcal de nuestra sociedad, se asusta un poco. Incluso las mismas mujeres dentro de la política se sienten intimidadas. Están a favor de que todas luchamos por el mismo fin, erradicar la violencia, decidir sobre nuestros cuerpos, pero aún necesitamos más conciencia y unión. Por ejemplo, (es algo personal pero representativo) mi mamá me dice: ” no soy feminista”, pero apoya la lucha contra la violencia de género.

Entonces, podemos afirmar que no hace falta decir “soy feminista”, se trata de una labor simple: enseñar a los niños a respetar a las mujeres y a nosotras como mujeres, hacernos valer. Y a las demás personas que son parte de la sociedad, lo mismo. Suena sencillo, pero es fundamental porque el 80 por ciento de las violaciones sexuales son cometidas por los propios familiares. Muchas mujeres en el Colectivo somos del sur del país, entendemos muy bien que hace falta quitarnos el tabú de la sexualidad para poder abrirnos a otros temas, creo que esa es la clave.

“De hecho, una vez me habla una prima y me dice: oye Gina, ¿puedo preguntarte algo? Quisiera que me ayudaras a despejar mi mente y me dieras una definición de tu ideología, porque mi mamá y mi papá me dicen que si yo me quiero sumar a “esas mujeres”… Como si fuéramos algo ajeno a las personas y me puso mucho a pensar porque me lo dijo mi prima.

Pensar en cómo hago que mi prima, que tiene 20 años, lo vea de otra manera, pues está a favor de un movimiento por sus derechos, pero que su familia de repente le diga que quiere ser parte de esas feminazis, es un
problema difícil de abordar. Solo pude decir que les comentara que ella también es feminista, porque lucha por sus derechos, por ser escuchada y la tomen en cuenta. Las cosas deben cambiar a ese nivel, desde el interior de las familias”.

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