Nos preocupan las adjudicaciones directas

Oscar Scolari Romero, presidente de Rengen Energy Solutions, empresa mexicana más competitivas en el sector energético. Foto: José Manuel Ruíz.

Rengen Energy Solutions es una empresa emblemática en el sector energético mexicano, cuenta con más de 40 años de experiencia en el mercado y su principal cliente ha sido el gobierno federal. En una entrevista exclusiva, Oscar Scolari Romero, CEO de la compañía, habla de los retos que implican los cambios políticos y de las oportunidades que se abren en un entorno en el que el impulso al sector energético nacional es clave para el desarrollo económico del país.

Jacobo Ojeda

La voz ronca de Oscar Scolari Romero se vuelve un hilo y acompaña un gesto que busca transmitir inquietud: “Nos preocupa muchísimo”, dice ante el hecho de que el gobierno federal recurra a las adjudicaciones directas en proyectos estratégicos, como lo es el proyecto de Dos Bocas, en el estado de Tabasco.

Scolari Romero es el presidente y director general de Rengen Energy Solutions, una de las empresas mexicanas más competitivas en el sector energético nacional, y una de las compañías que buscan los contratos del gobierno para construir la séptima refinería del país.

“Se deben abrir los sistemas de contratación para que las reglas del juego sean parejas y transparentes para todos”, dice Scolari en entrevista con la Revista Líder México y asegura que confía en las decisiones del presidente.

Rengen, su empresa, con más de cuarenta años de experiencia en el sector energético, busca participar en la construcción y puesta en marcha de la refinería, y sobre todo en el paquete de generación eléctrica y vapor.

Oscar Scolari asegura que la construcción de la refinería de Dos Bocas es una buena decisión del presidente. “Debemos tener la soberanía y la reserva estratégica necesaria de contar con los combustibles que nosotros producimos”.

Pero Dos Bocas no es el único proyecto en puerta, sobre todo cuando las necesidades tan sólo en el sector energético en el país representan inversiones de más de 100 mil millones de dólares y el 70 por ciento de los contratos de Rengen Energy Solutions son gubernamentales.

¿Cómo define su empresa?

Nuestra empresa, como dice nuestro logo, es One Stop Energy Shop; la verdad es que ha sido un esfuerzo y una acumulación de muchos años, de 40 años desde que iniciamos haciendo ingeniería de detalle y después empezamos a representar empresas que fabricaban equipos especializados para la industria del petróleo y la energía. Conforme pasaron los años iban cambiando también las condiciones políticas y económicas del país y empezamos a integrar, entonces no solo nos volvimos la parte de ingeniería y diseño, sino también fabricantes de equipos especializados para Pemex y CFE. Luego nos damos cuenta de que podemos lanzarnos directamente a ser contratistas principales sin tener que estar atrás o subcontratados de los grandes consorcios internacionales. Así nace Rengen, una empresa dedicada, especializada en el sector energético.

¿Cuántos empleados tiene la empresa?

Tenemos de planta alrededor de 170 empleados, hemos llegado a tener mucho más, cuando tenemos obras en campo obviamente crecemos, llegamos a tener arriba de los mil cuando hemos tenido obras importantes en diferentes partes de la república.

¿Cuáles son los proyectos más emblemáticos de la empresa en esta nueva etapa?

Estamos muy orgullosos de la construcción del primer ducto privado mexicano de LPG (gas licuado de petróleo), un ducto que hizo un consorcio mexicano, que lo financiaron los mexicanos y nosotros tuvimos la oportunidad de estar involucrados en la construcción, en la puesta en marcha, en suministro de todos los equipos desde Poza Rica, Veracruz, hasta Tula, Hidalgo. Es un proyecto que me gustó mucho, un ducto que estaba diseñado para arriba de los 22 mil barriles diarios de bombeo de LPG, que es un combustible básico, importantísimo para todos los hogares mexicanos. La CFE también nos favoreció con unos contratos para la instalación de plantas de generación de energía que hoy están funcionando las veinticuatro horas del día con turbinas de la marca que nosotros representamos y son las que hoy por hoy están dándole un gran servicio a la península de Yucatán.

¿La mayor parte de los contratos de la empresa han sido con el gobierno?

Sí en su mayoría. Nosotros nos especializamos mucho en la parte de equipos y refinación relacionados con Pemex. Desde la reforma energética hay mucha más actividad del sector privado, lo que no veíamos hace muchos años, entonces hoy por hoy si empieza a crecer el porcentaje de actividad que tenemos como sector privado, antes era un cinco por ciento, hoy tenemos arriba del 30 por ciento de actividad con grupos privados.

¿De qué tamaño es el mercado energético en México?
Las cifras oficiales publicadas por la Secretaría de Energía, hablan que para el año 2025, necesitamos 18 mil 800 megawatts nuevos para agregar a la red. Hay un estudio por ahí también que dice que para el 2030 necesitaremos 50 mil megawatts más agregados a la red.

¿Qué quiere decir esto? Quiere decir que la inversión necesaria en muy pocos años, porque los proyectos que nosotros hacemos tardan de tres a cuatro años en lograrse, quiere decir que tenemos que arrancar ya. Se requieren más de 100 mil millones de dólares para poder atacar la necesidad que tiene el sector energético, no me refiero solo a la parte de generación de energía sino también a las líneas de conducción, estamos hablando de 120 mil millones de dólares en este lapso nada más en la parte correspondiente al sector energía. Y en México la demanda de energía crece un poco más arriba del 3 por ciento anual, desafortunadamente hemos tenido algunos años en los que no se ha contratado, no se han construido las plantas necesarias para enfrentar la demanda. Hoy está frente a nosotros un reto muy importante, esos 55 mil megas en este lapso se tienen que instalar, se tienen que poner en marcha esos proyectos.

Son proyectos vitales entonces.

Sí, y en la parte de Petróleos Mexicanos también, pues la demanda de gasolina ha incrementado, la demanda de combustibles básicos, gasolina, turbosina, diesel, está creciendo y eso te da un reflejo de que el país está creciendo, somos un país mayoritariamente de gente joven, de gente menor de 30 años y demandan servicios, empleos y una serie de satisfactores y todo esto lo mueve la energía. Entonces, Pemex es un pilar importante para desarrollar los objetivos económicos.

¿Los proyectos que el gobierno está promoviendo son los adecuados para esta demanda de energía que se tiene en puerta?

La séptima refinería es una buena decisión, debemos tener la soberanía y la reserva estratégica necesaria de contar con los combustibles que nosotros producimos. Desafortunadamente también ya hemos visto en algunas ocasiones, que por situaciones internacionales nos han restringido el acceso a ciertos combustibles, por ejemplo el gas natural hace algunos años, que hubo una escasez en el mercado, dependíamos también de algunas líneas de importación que venían de Estados Unidos y fueron restringidas. Así que el tener tu autonomía de combustibles básicos no es una mala idea, creo que es importante la séptima refinería y la recuperación de tu capacidad de refinación de las otras seis. Tienes millón 550 mil barriles aproximadamente de capacidad instalada en las 6 refinerías existentes, se
ha dejado de dar mantenimiento básico a estas plantas y eso se tiene que recuperar.

¿Ustedes consideran entonces que es viable la nueva refinería?
La nueva refinería y la recuperación de las otras seis existentes, claro que sí. Ahora.

¿no es contradictorio el hecho de apostarle a estas refinerías como proyecto vital en un contexto de energías
limpias?

Yo creo que nos faltan algunos años; dicen también las estadísticas y nuestras proyecciones que para el año 2030 tendremos el 50 por ciento de los automóviles que van a ser híbridos o electrónicos, pero tenemos una necesidad importante de generar energía eléctrica, la cual se sigue generando mayormente con gas natural, así que los combustibles fósiles siguen siendo una parte importante. Ahora, también las refinerías tienen esta flexibilidad y las nuevas refinerías y las nuevas tecnologías te hablan de refinerías flexibles donde puedes cambiar o modificar el tipo de producto que estás haciendo, más combustible diesel para tractores, para el campo que se van a necesitar, más turbosina para aviones, para el movimiento, etcétera. O productos base para petroquímica para hacer coches, ropa, muebles, etcétera. Entonces este tipo de procesamientos deben contar con esa flexibilidad.

Rengen ha mostrado interés en participar en la licitación para construir la séptima refinería. ¿Es viable la construcción en los tiempos en los que quiere el presidente?

Yo creo que una vez que se cuente con las licencias, la ingeniería básica y de detalle, sí se puede lograr en esos tiempos.

¿Ustedes están listos?
Estamos listos, muy organizados, no dejamos de estar presentes con Petróleos Mexicanos para que se nos incluya y considere en los distintos paquetes que se están hoy por hoy haciendo estás ingenierías.

¿Van aliados con empresas extranjeras o irían solos?

Vamos aliados con algunas empresas extranjeras y nacionales. Formamos un consorcio con empresas de Tabasco que están también apoyándonos. Entonces se ha hecho un consorcio de compañías mayormente mexicanas en un 80 por ciento y un 20 por ciento de empresas extranjeras, que tienen mucha experiencia en trabajar en refinerías, construyendo plantas, tanques, terminales de distribución de almacenamiento, etcétera.

¿Son contratos multimillonarios?
Estamos listos y hay apetito en los mercados financieros tanto nacionales como internacionales, hay apetito de participar en estos esquemas. El gobierno federal ha mandado una señal clara de que quiere apoyar esto, tanto a los contratistas nacionales como internacionales para que le puedan hacer frente a estos contratos. Con el respaldo y compromiso del gobierno federal, la banca nacional e internacional está lista para participar financieramente.

En los últimos años el caso Odebrecht cimbró el sector energético por los escándalos de colusión que impactaron a empresas extranjeras y mexicanas ¿En este momento confían en que el gobierno pueda emitir reglas claras y transparentes para evitar los actos de corrupción?

Si lo creo, creo que hablas de una inmensa minoría, la mayoría de los contratistas que trabajaron para Pemex y CFE son gente honesta, limpia, gente de trabajo que nos hemos formado desde abajo hasta estar donde estamos el día de hoy.

¿La empresa tiene protocolos corporativos para detectar conductas irregulares?
Sí, tenemos nuestras auditorías internas y externas, que son muy especiales, sobre todo en la parte de adquisición, porque sí hemos sido víctimas tanto en el ámbito interno como externo en la parte de compras, de adquisición, etcétera. También como representamos empresas
internacionales, nos obligan a estar auditados, y tenemos que cumplir una serie de estándares, de compromisos, una serie de documentación para dar seguimiento a esto y nos auditan cada año, así que tenemos nuestra auditoría interna, nuestra auditoría externa y las auditorías de las empresas con las que trabajamos.

Hemos visto que a este gobierno en los temas estratégicos no le gusta licitar mucho. ¿Les preocupa que haya adjudicaciones directas en estos proyectos y los dejen fuera?

Nos preocupa muchísimo y creo que al presidente también porque ahí en ese tipo de acciones es donde entra el monstruo de la corrupción. Debes de abrir, se deben abrir los sistemas de contratación, se deben de abrir los procesos de asociación también en la base de contratación para que sean transparentes y las reglas de juego sean parejas y transparentes para todos. Nosotros creemos que va por ahí, esperemos que vaya por ahí.

Han sido pocas las licitaciones. Hemos visto muy pocas licitaciones en lo que va del sexenio en la CFE para este tipo de plantas y de estructuras; en Pemex también, en donde ha habido más en la parte de producción primaria, en algunos campos se han otorgado algunos bloques que se están dando a particulares, pero de ahí en fuera ha estado muy detenida la actividad en términos de licitaciones. Ciudad del Carmen se empieza a activar, Villahermosa con la nueva refinería se empieza a activar, pero al final muchas áreas aún están detenidas. Los ductos es vital, el manejo de ductos es importantísimo, hoy por hoy tenemos acceso al gas natural más barato del mundo que está en el sur de Estados Unidos, básicamente en Texas y Louisiana, Oklahoma, en donde en virtud de que están buscando la producción de petróleo con medios más avanzados, el sobrante es gas y ya no saben qué hacer, tiene un valor negativo. Hay productores pequeños, que tienen que pagar para que te lleves el gas natural. Nosotros teniendo la demanda que tenemos en el país con un sistema de ductos bien diseñado podemos llevar ese energético barato a todos lados, a todo el país.

¿Les preocupan las reglas del juego pero van a jugar con esas reglas?
Vamos a jugar con esas reglas, siempre hemos sido una empresa que ha trabajado con el gobierno federal, entonces seguiremos trabajando, más con CFE que con privados y lo mismo con Pemex más que con privados y hemos sido y nos sentimos Pemex y CFE de este lado del escritorio, así que traemos la camiseta bien puesta de las dos instituciones y también del país

¿Además de la séptima refinería de Dos Bocas, tienen en mente algunos otros proyectos en los que la empresa quiere participar?

Definitivamente, estamos participando con los esquemas de gobierno. Tenemos también proyectos con empresas privadas, tenemos dos proyectos ahorita en la Laguna y otro en el estado de Jalisco, donde estamos viendo con grupos privados empezar a construir plantas de generación de energía. En la Baja tenemos un pequeño proyecto también, estamos visualizando y tenemos un proyecto muy importante con un grupo privado de generación de energía solar.

¿Cuál es el papel que van a jugar Pemex y la CFE en el desarrollo económico del país en los próximos años?
A la CFE no hay que salvarla, es una empresa productiva. Petróleos Mexicanos tiene más problema, se nos olvida que durante muchos años fue la caja chica del gobierno federal, de muchos gobiernos. Más del 36 por ciento del presupuesto federal venía de una sola empresa en un país de 110 millones de habitantes, una empresa aporta el 36 por ciento, quitándole una capacidad de pago importante, una capacidad de reinversión en sus equipos. Hoy vemos que la producción petrolera ha caído al nivel de un millón 600 mil barriles, habiendo llegado a un máximo de 3.2 millones de barriles diarios. Podemos recuperarlo, yo creo que sí hay yacimientos muy importantes pero cuesta mucho dinero, tienes aguas profundas, entonces necesitas una asociación con los privados que están dispuestos aventar los dados y ganar en el momento que tienen éxito. México tiene mucho por hacer, tiene mucho potencial petrolero y yo creo que podemos ir tratando de recuperar esa capacidad de producción petrolera.

En el sexenio pasado nos vendieron una reforma energética que derivaría en grandes inversiones que nunca llegaron, ¿Qué pasó?

Yo no sé, yo creo que a reserva de meterme en problemas, la intención fue buena, la intención de abrir los mercados fue buena; llegó un momento en que no tienes dinero para invertir y lo estamos viendo, no hay dinero para invertir, se necesita asociarse con gente que esté dispuesta a echar ese tipo de volados, hay gente que quiere poner plantas, hay gente que quiere poner petroquímicas, etc. La implementación en nuestro mundo, en corto plazo, son 3 años, en mediano plazo son siete, ocho o nueve años y en largo plazo ya te vas a los 15 o 25 años, entonces no podemos pretender que una reforma energética tan importante, tan de profundidad como la que vimos, se pudiera concretar en tres años. Creo que la idea de que la iniciativa privada trabaje en conjunto, mano a mano con el gobierno federal es bueno.

¿Cómo ve el futuro de su empresa?
Creo que estamos en el sector correcto y en el momento adecuado, las necesidades en el sector energético son muy amplias, tanto por las plantas de generación de energía básica como la distribución de esa energía además viene toda la parte de renovables, tenemos solar y eólica, nosotros en forma particular estamos apostando a la parte solar. Tenemos por parte de Pemex también una cantidad de plantas que se tienen que modernizar y flexibilizar para lograr producir estos productos de mayor valor agregado, que tengan más peso, más valor para la institución y también tenemos un par de tecnologías para manejar residuos sólidos urbanos, basura.

La basura es un problema serio que ha ido creciendo y creciendo, hemos ido a diferentes partes del mundo: China, Estados Unidos, para
ver los sistemas que tienen para el manejo de la basura. Y estamos asociados con una empresa que desarrolla plantas especiales para manejo de basura.

¿La basura puede ser un gran negocio?

El subproducto del manejo de basura es producir energía eléctrica. Es una manera de resolver el problema del residuo sólido urbano, que genera gases de efecto invernadero, que genera malos olores, produce fauna nociva. Entonces es muy importante que estos sistemas estén bien diseñados para que no haya nada de emisión. Hay una planta que está en Dinamarca, que la gente no sabe que es una planta de basura y está esquiando arriba de ella. Entonces así de limpio es esto, así de bien manejado. Aunque es caro, no es una manera muy barata de generar energía eléctrica, la manera más barata sigue siendo gas natural en un ciclo combinado, eso hoy por hoy sigue siendo lo más barato. El futuro para resolver esta parte ecológica, volvemos a la suerte de visión hacia el futuro, es no dejar un mundo contaminado con basura y esto es un punto muy importante y nosotros somos líderes aquí en México de esta tecnología.

El gobierno debe favorece a empresas mexicanas

Oscar Scolari Albarrán es el director de Operaciones de Rengen Energy Solutions, cuya tarea en la empresa que construyó su padre, es apoyar en la consolidación internacional y liderazgo de la compañía en México.

En la hoja de servicios de la compañía, Scolari Albarrán “representa la nueva generación de la empresa para los siguientes años y su visión es posicionar a Rengen como una empresa joven, innovadora y lista para tomar las oportunidades que las nuevas reformas representan para el sector energético en México”.

Pero a la Reforma Energética se le atravesó la llamada Cuarta Transformación, y ahora Scolari Albarrán se enfrenta a los nuevos tiempos en donde el gobierno mexicano ha puesto la lupa en los grandes contratos de infraestructura y ha salido a buscar empresas internacionales. Las reglas de contratación pública pueden cambiar y el director de Operaciones de Rengen lo sabe.

“Definitivamente, como empresa 100 por ciento mexicana y con esto del One Stop Energy Shop, estamos metidos en todo el ámbito de generación de oil and gas, de refinación y demás. Nuestra idea es seguir esa ideología que hemos escuchado de la nueva administración, de que se va a involucrar a empresas mexicanas que durante mucho tiempo hemos sido subcontratistas de grandes empresas extranjeras”, dice el director de operaciones.

Entre tanto, el principal reto que enfrente Rengen es, a su criterio, el mismo de todas las industrias mexicanas: aguantar la reactivación de la economía, que empiecen a fluir los proyectos e ideas que la nueva administración ha presentado como proyectos fundamentales. Porque de momento todo se encuentra en una suerte de impasse. Ellos, por ejemplo, lo viven con la Comisión Federal de Electricidad.

“Muchos proyectos se frenaron a partir de las elecciones, del equipo de transición, del primer año de la administración, pues se han quedado cosas en el tintero, mantenimientos que se tienen que dar, nuevos proyectos de generación, inversión entre transmisión y distribución, o sea, la economía de la sociedad mexicana no ha parado de crecer y moverse por un proceso electoral o por un cambio de administración, entonces seguimos necesitando energía e inversión e infraestructura, todo eso la sociedad lo sigue demandando”.

¿Les preocupa el tema de las licitaciones?
Es el segundo reto que creo puede ser complicado, es la parte de financiamiento, creo que las estructuras bajo las cuales van a sacar los nuevos proyectos, o por lo menos lo que escucho, porque no hemos visto las bases finales, requieren de que se traiga financiamiento a la mesa para poder hacerle frente a la construcción y al desarrollo de estos proyectos cuando la garantía es el gobierno federal y son instituciones gubernamentales, que para algunas agencias, algunas entidades financieras, han perdido ese nivel crediticio, puede ser complicado. Creo que va a ser muy importante que el gobierno y las entidades gubernamentales trabajen de la mano junto con los contratistas, con la industria privada para ver cómo le vamos a poder hacer frente a esto. Los proyectos no se van a dejar de hacer. Lo que no me gustaría es ver que por cuestiones de financiamiento se queden únicamente contratistas extranjeros con bolsillos muy profundos, que sean los que sientan que pueden hacerle frente a estos proyectos y que no se den las circunstancias favorables para que empresas mexicanas que tienen la experiencia, la capacidad y que tenemos toda la energía para estar participando en esto no podamos.

¿Cómo era antes?
Por ejemplo en la CFE, antes los proyectos de generación salían a través de contratos de servicios o contratos de adquisición de bienes, donde ya había una estructura donde tú ya tenías un anticipo o ibas cobrando mientras ibas avanzando y demás. Si salen como escucho que puede ser que salgan a través del grupo de (OPEF) obra pública financiada, ¿qué pasa?, primero que nada los requerimientos para garantizar que tú puedas participar son amplios, tienes un standar learn credit que básicamente tienes tú que preparar una carta de crédito para llevarla y presentarla junto con tu oferta, que es entre el dos y el tres por ciento del valor total del contrato, y una vez que ganes entonces tienes que comprar otra carta de crédito por el 10 por ciento del valor total del contrato, dejarla ahí depositada como garantía como tu fianza durante toda la ejecución del contrato y luego eso se queda 12 meses como tu garantía operativa.

Si estás hablando de un ciclo combinado que puede llegar a costar 60 millones de dólares, imagínate que tienes que conseguir 60 millones de dólares para estacionarlos en una garantía; entonces ese tipo de estructuras y de cómo van a salir los proyectos se tiene que pensar bien y lo mismo con proyectos que van a hacer con Pemex y para la parte de la nueva refinería. Estás hablando de 7 u 8 mil millones de dólares, divididos en diferentes paquetes. Por más que tú le entres al cinco o al seis, que es de dos mil, que te lo dividan en uno de 600, pues ve el tamaño de garantías que vas a tener que dejar. Y si un contrato estructurado por la parte de Pemex no tiene esa visión de cómo poder ayudar a que el contratista al que se le asigne pueda conseguir el financiamiento suficiente para hacerle frente a la operación de esos proyectos, entonces va a ser imposible. O van a salir mucho más caros porque va a tener que ser financiamiento propio de empresas extranjeras o vas a tener muy limitada la oferta de empresas que van realmente a poder competir. Entonces creo que es muy importante la estructura legal bajo la cual se diseñen los contratos, los requerimientos y los procesos sobre los cuales se van a ejecutar las obras y como se van a realizar los pagos.

¿El problema no sería el proceso de la licitación entonces?

Yo creo que las licitaciones no van a cambiar, lo que pasa es que no se había construido una refinería en muchos años. El problema es el financiamiento. La obra pública financiada en la CFE ha existido. El contrato que yo platicaba que hicimos de transmisión y distribución es bajo esa estructura. Estás hablando de un contrato de siete millones de dólares. Por ejemplo un contrato de servicios, uno de los últimos proyectos que hicimos son 120 megas, es un contrato de aproximadamente 70 millones de dólares. Nosotros recibimos en un principio un anticipo del 20 por ciento de la CFE y el resto del proyecto lo hemos tenido que financiar nosotros, porque no cobramos hasta el último momento; sin embargo ahí las garantías son distintas, tú puedes presentar una fianza y con una fianza garantizas lo que vas a ejecutar, no es una carta de crédito que la obra pública financiada requiere.

¿La magnitud de los contratos es lo que pondría en riesgo su participación?

Si, y de Pemex no sabemos cómo van a salir los nuevos contratos, las bases de licitación.

¿Hay mucha incertidumbre en el sector entonces?
Sí, yo creo que todo mundo quisiera participar, en especial, nosotros definitivamente. Lo que me gustaría ver es que la circunstancia que se diseñe para hacerle frente a estos proyectos favorezca a empresas mexicanas, como nosotros, que podamos participar y hacer este tipo de proyectos.

¿En cuántos proyectos están participando en este momento con el gobierno federal?

Nosotros con el gobierno federal ahorita tenemos uno de generación con la CFE, que es una planta de 120 megas y los demás son privados. Están diversificados nuestros servicios, aunque definitivamente para nosotros el gobierno federal sigue siendo más del 50 por ciento de los proyectos que tenemos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *