En busca del compromiso

El Emmanuel ha sido distinguido con numerosos reconocimientos por su labor ambientalista.

Los reflectores lo iluminan y no es porque vaya a dar un concierto ante cientos de fieles seguidores. Escuchar su voz te hace pensar que interpretará sus grandes éxitos, pero no: él empieza a relatar a su audiencia algo fuera de su repertorio, se trata de un episodio de su infancia.

“Cuando yo era niño vivía frente a un río, quedaba a 70 metros de distancia de mi casa. Lo que nos separaba del cuerpo de agua era un campo donde jugábamos. Tendría como 12 o 13 años de edad. Íbamos mi hermano y yo diez kilómetros río arriba con tenis, jeans y una camiseta. Nos tirábamos al afluente donde había remansos, grandes rocas. A casa llegábamos sin zapatos, los pantalones deshechos y sin camisa, pero con el espíritu lleno. En el hogar nos esperaba un regaño, que nos pasaba por encima, nos divertíamos muchísimo.

“Ese río hoy está totalmente contaminado, lo que yo hice cuando era niño, los infantes de hoy ya no lo pueden hacer. Tienen el derecho de vivir igual que nosotros. Disfruté el viento, el ruido de las aves, el silencio, el murmullo de ese río cambiante. Desde ese momento aprendí a amar la naturaleza”.

Así habló Emmanuel ante medios de comunicación, políticos, funcionarios y otros activistas, en la inauguración de la cumbre de Fondos de Agua, que
se realizó el 18 de julio, en el hotel Hilton de Reforma.

Enfundado en un traje azul, camisa blanca, lentes del mismo tono de su atuendo y con un semblante relajado, el artista aprovecha ese evento para hablar sobre su faceta como activista a favor del medio ambiente, sus logros y proyectos al frente de su asociación Hombre-Naturaleza, además de cómo ve al país en la actualidad y a largo plazo.

A través de los años, y gracias al trabajo de asociaciones como la que diriges, ¿has notado un cambio en la sociedad sobre el tema del medio ambiente?
-Veo un progreso en la información sobre la contaminación, la concientización en algunos sectores es grande, sobre todo en los jóvenes, les han dado información desde niños como la importancia de qué es
el ambiente, la tierra, el agua, el aire, de lo que es la contaminación.

Esa información ha hecho que tengan una gran conciencia. Si hablas con un niño te alucina de lo que te dice, pero desgraciadamente se sigue tirando plástico, la mamá sigue comprando y usando bolsas y se mantiene la práctica de echar pañales a los ríos. Entonces creo que se va perdiendo, poco a poco, no la conciencia, pero sí el compromiso con la naturaleza.

Siento que hay una gran conciencia grande y fuerte, que sí hay un compromiso en algunos sectores. Pero también creo que hay una polarización entre la conciencia y el compromiso con el medio ambiente.

A veces las necesidades sí te producen un estrés y a veces dices´¿qué hago con esta basura?, pues tírala ahí en el río´, es entonces cuando hay una falta de compromiso y de conciencia.

-El tema del agua está en el lugar 26 en las prioridades del actual gobierno, de acuerdo con la titular de Conagua, Blanca Jiménez Cisneros. Además, esta administración pone como meta el rescate de la industria petrolera.

¿Qué opinas al respecto?
-Sí, pero en eso no hay marcha atrás, el mundo entero te empujará tarde o temprano a que esto ocurra (el uso de las energías renovables), esto va a pasar.

Para el 2030 no habrá coches de gasolina en Alemania, Francia, Holanda, Italia. Los grandes camiones se tendrán que seguir usando, no sé si ya exista la tecnología para darle la potencia a esos camiones que lleven toneladas de cargamento de un estado a otro. Yo creo que se logrará, va a tardar un poco más, en el mundo va a ocurrir eso, todos los productores de automóviles van a hacer eso, entonces caminaremos hacia allá.

Y sobre el agua, vivimos gracias a ella, a la tierra y al aire. Creo que esas cosas deben estar en primer lugar.

¿Emmanuel se ha quedado sin agua alguna vez?
-Sí (y se ríe), como todos en la Ciudad de México.

¡Es horrible! Eso te da una gran conciencia de lo que representa. Los que sí saben del agua es lo que no la tienen, ellos saben lo que es bañarse con una jícara, ellos saben cómo ahorrar el vital líquido.

La gente que está en el campo, los ganaderos, los que trabajan la tierra saben lo que es el agua, la importancia del agua; la llaman hermana agua.
A nosotros (en la ciudad) se nos complica levantarnos y lavarnos los dientes, lavar la ropa.

¿Tú asociación tiene filiales para estar en contacto con entidades donde hay problemas por la escasez de agua, como en Baja California, donde hay conflictos por el recurso con una cervecera?

-No, porque no tenemos los medios económicos para hacerlo, lo que puede hacer la asociación -que fundó hace 20 años junto con su esposa, Mercedes Alemán-, es informar, invitar a tomar conciencia.

Recuerda que con los documentales que su organización difunde –a través de Ecofilm, festival que lleva nueve ediciones– hace la labor de sensibilizar a la sociedad sobre la problemática.

“Estos (cortos) son llevados por toda la República Mexicana. Cada año se toca un tema, no solo el agua, también se abarca problemáticas como la polución, la contaminación de los ríos, de la tierra, el aire, la biodiversidad, movilidad sustentable…”

¿Qué te gustaría que pasara a largo plazo en país en materia de medio ambiente?
-Me gustaría que México fuera otra vez la región más transparente, eso me encantaría, que los ríos estuvieran limpios; me gustaría que se volvieran a reforestar estas grandes fábricas de agua que son los bosques y en su defecto desalinizar el agua del mar para que lugares como Baja California –entidad donde el derecho humano al agua está en jaque debido a que
una cervecera pretende instalarse ahí, además de que Estados Unidos busca en 2020 restar al Valle de Mexicali unos 51 millones de metros cúbicos del líquido- y otros estados tengan el recurso natural.

-¿Qué te enorgullece de tu fundación?
Llevamos tres millones de árboles plantados como parte de la campaña de reforestación Siembra Vida. La actividad de plantar árboles se hace los fines de semana en diferentes lugares.

Recibimos apoyo de escuelas públicas y privadas para llevar a cabo la labor; también contamos con el respaldo de empresas y los tenedores de la tierra. Con estos tres sectores se logra el objetivo.

El artista es modesto, pero en la semblanza de su fundación también se destacan como logros la cancelación del cruce la autopista por la selva de los Chimalapas, el convenio de la ampliación y conservación de la Reserva Mactumactzá en Chiapas, así como para la promoción de la Primera Cumbre Mundial para la Conservación y Rescate de la Biósfera Maya y para la creación de los parques ecológicos: Ejidal San Nicolás Totolapan en la Ciudad de México, Cumbres del Lago en Querétaro y la Reserva de la Biósfera Chamela-Cuixmala en Jalisco.

Nallely Rayas Bautista.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *