El poder de gobernar con el miedo

Cada vez que Trump reprende las acciones del gobierno mexicano, provoca un
sismo político y financiero.

El 31 de marzo de 2016, el legendario periodista Bob Woodward y su colega Robert Costa, del Washington Post, estaban en el Old Post Office Pavilion del Hotel Trump International, frente al futuro presidente de Estados Unidos.

Costa hizo una referencia sobre la intervención en Siria durante el gobierno de Barack Obama y aprovechó para preguntarle a Donald Trump qué creía que era el poder.

“El poder real se consigue a través del respeto”, le respondió Trump, entonces todavía en campaña. “El verdadero poder es, ni siquiera quiero usar la palabra, el miedo”.

Por esos días Trump había tuiteado que Indiana estaba por perder alrededor de 700 empleos después de que dos manufactureras de la multinacional United Technologies Corp anunciaran el cierre de plantas de ventiladores y calefactores para mudar sus operaciones a Monterrey, México, en la frontera con Texas. Y fue advirtiendo cómo en otros estados estaba ocurriendo lo mismo.

En México manufacturar era menos costoso, los salarios son 80 por ciento más bajos que en Estados Unidos. Luego vino la noticia de un ejecutivo de Ford hablando con inversionistas sobre los planes de traer sus vehículos pequeños.

“Ellos creen que se van a salir con la suya en esto”, dijo Trump, con su clásico ceño fruncido. “Pero cuando ese carro atraviese la frontera hacia nuestro país, que ahora lo hace gratis, les vamos a cobrar a ellos un impuesto del 35%. Y sabemos qué pasará entonces, ellos nunca querrán irse”, declaró en ese momento. La amenaza generó temor entre los empresarios pero motivó a sus seguidores más fieles. La clase trabajadora en Estados Unidos representaba el 49.9% de la población en ese momento, de acuerdo con el Pew Research Center, y uno de los mayores temores para un trabajador es el desempleo. ¿Y quién era el culpable de este y de otros supuestos males en su país? México.

Ganó la elección del 8 de noviembre de 2016 y en los días posteriores Trump dijo que había recibido una llamada de Bill Ford, el presidente de Ford —“mi amigo Bill Ford”— para decirle que mantendría sus inversiones en Estados Unidos.

Trump atestó un primer golpe, real, contra México: Ford canceló el contrato de 1,600 millones de dólares en San Luis Potosí, asustó a una red de proveedores y prendió las alarmas entre las empresas fabricantes, incluidos japoneses. Algunas empresas decidieron quedarse y otras se paralizaron, esperando a ver qué es lo que sucedería en los meses posteriores.

“Ahora sí, nos dio en toda la maceta”, dijo sobre Trump un trabajador de la construcción cuando un reportero de Reuters visitó el terreno que sería la planta de Ford en San Luis Potosí, a inicios de 2017.

El hombre de 52 años, llamado Rosalío Rocha, había llegado de un pueblo cercano a buscarse un sustento. Su impresión era que el presidente de Estados Unidos no dejaría tranquilo al país: “Por lo que se ve, sí va a seguir dando lata”. Tenía razón. A pesar de ser vecinos, Trump se ha empeñado en romper todos los lazos usando el poder del miedo.

EL JUEGO DE TRUMP
Donald Trump ha arremetido contra México decenas de veces en los dos años y medio que lleva de su mandato: el déficit comercial, el muro fronterizo, la industria automotriz, la energía, la agroindustria, el fin del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), el remplazarlo por el T-MEC, el acuerdo que permite el movimiento de bienes sin aranceles entre México, Estados Unidos y Canadá. Y todo lo económico lo ha usado como anzuelo y moneda de cambio para presionar a México en temas relacionados con el tráfico de drogas y la migración.

Trump tiene claro que generando zozobra puede mover los hilos de la política y de la economía, aunque a veces solo sean amenazas o declaraciones por Twitter, su medio superior de comunicación con el pueblo estadounidense. Cada que el presidente estadounidense lanza un tuit sobre México, los reflectores encienden las luces para ver cómo se mueven el peso contra el dólar y los mercados. El día en que Ford anunció que se iba de México se cayó el peso y se sumó al alza global del dólar y a la caída de los precios del petróleo. Sí, Trump es un gobernante que incluso con un solo tuit puede generar cautela y desconcierto. Pero, ¿cuánto daño ha causado a la economía mexicana en la realidad?

“El miedo lo ha representado Donald Trump muy bien”, dice en entrevista el especialista Sergio Díaz, socio director de Vestiga Consultores, una firma con clientes mexicanos e inversionistas de diversos países.

Díaz recuerda que justo en los tres meses previos a los comicios presidenciales, y durante el primer año de gobierno de Trump, algunos empresarios se quedaron estáticos y dejaron en la congeladora sus proyectos. “Con nuestros clientes hubo mucha inquietud y mucha zozobra”, de acuerdo con Díaz. “Trabajamos mucho con los japoneses en el sector automotriz y ellos pararon un poco la inversión en el bajío, pero solo a la espera de si se salía o no Trump y Estados Unidos del NAFTA. Después la retomaron”.

En números concretos, México cerró en 2018 como el sexto productor mundial de vehículos, solo por debajo de China, Estados Unidos, Japón, India y Alemania. Y en los primeros tres meses de 2019, se ensamblaron en el país 992,383 millones de unidades, 3% por encima de las unidades armadas en el primer trimestre de 2018. Nueve fabricantes mundiales de autos tienen operaciones en varios estados de México: Fiat Chrysle Automobiles (FCA), Ford Motor Company, General Motors, Honda, Kia Motors, Mazda, Nissan, Toyota y Volkswagen, a los que se sumarán BMW y Mercedes-Benz. En el sector de autopartes, México es el quinto productor global.

“No hemos visto una salida de inversión, se han parado proyectos solo por un tiempo, hemos visto una desaceleración, como en el caso de los inversionistas japoneses que contaba del bajío”, comenta Díaz. “Lo que ha generado Trump, es incertidumbre”.

El economista Eduardo Mendoza, investigador del Colegio de la Frontera Norte, dice que la parte que genera mucha incertidumbre es que el presidente Trump de un día para otro, o de una noche para otra; pueda decidir que van a imponer tarifas a los países miembros de los tratados comerciales, como México o Canadá. O que mezcle la migración con la economía. “Los tratados son para que los inversionistas puedan tener confianza en que pueden realizar sus inversiones y que todo va a funcionar, pero si se cambian las reglas del juego todo va a cambiar de un día para otro”, dice el académico.

Las mayores afectaciones en México, que han sido en la industria automotriz, se notan en la reducción de la Inversión Extranjera Directa (IED), dice Mendoza, particularmente en los estados del Bajío, que son Querétaro, Aguascalientes, San Luis Potosí y Guanajuato. Los datos de la Secretaría de Economía registran que esa región del boom automotriz pasó de captar 1,619.1 millones de dólares durante los primeros tres meses de 2018 a 304.4 millones durante el mismo periodo en este 2019. Ahí las empresas ahora buscan diversificar como ya lo hace el estado de Jalisco, plantean nuevos clústers relacionados con la industria farmacéutica, el desarrollo de software y la fabricación de autos que funcionan con energías renovables.

Pero la caída de esas inversiones no está directamente relacionada con Estados Unidos y con los embistes de Trump, sino más con las actuales políticas nacionales, como el otorgamiento de incentivos fiscales solo en la frontera norte de México, dice José Gil Gordillo Mendoza, secretario de Comisiones del Colegio de Economistas de Aguascalientes. A eso se suma que hay una desaceleración económica mundial y un estancamiento global en la generación de empleos.

LA PRESIÓN POR LOS NUEVOS ARANCELES
En mayo pasado Estados Unidos anunció un arancel a las exportaciones de jitomate mexicano y la Confederación Nacional de Productores Rurales (CNPR) dice que esto tendrá un impacto económico de unos 350 millones de dólares anuales, además del riesgo de perder más de un millón de empleos en 17 estados.

“El arancel está fuera de contexto y es unilateral”, dijo en una conferencia de prensa Eduardo Orihuela Estefan. Y pidió al presidente Andrés Manuel López Obrador y a los secretarios de Economía, Relaciones Exteriores y de Hacienda que intervengan “urgentemente” para que Estados Unidos cancele ese arancel del 17.5 por ciento vigente desde el 7 de mayo pasado.

Los jitomates mexicanos se venden a un precio más caro en los supermercados estadounidenses, pero las afectaciones en México todavía no llegan porque la cosecha anual terminó, los problemas serían para el siguiente año.

El aguacate también ha subido de precio y no tiene que ver con políticas estadounidenses, al contrario, aman y buscan los aguacates mexicanos. Tiene que ver con la producción nacional por la ley de oferta y demanda. Los árboles están en la última floración y el insumo no está listo para su corte y venta, dice Jesús Melgoza, secretario de Desarrollo Económico de Michoacán, el estado que más produce aguacates.

Otro arancel que ha generado temor en el mercado mexicano es la cuota compensatoria que deberán pagar algunas empresas de estructuras de acero en México y China, algo que dejaría pérdidas por hasta 622 millones de dólares al año en el país, estiman los especialistas. Según el gobierno estadounidense, los productores de los dos países son apoyados por sus gobiernos para ofrecer productos con menor valor. El mayor productor de acero de Estados Unidos, Nucor Corporation, está feliz con la medida. Por supuesto, la Cámara Nacional de la Industria del Hierro y el Acero (Canacero) pidió el apoyo a la administración de López Obrador.

Economistas dicen que no hay tales subsidios y que nuevamente Trump usa este arancel como moneda de cambio. Eduardo Mendoza, del Colef, señala: “El impuesto al acero no es por una decisión arbitraria, es más bien por de la cláusula que se relaciona con políticas antidumping y políticas de subsidios. Lo que están planteando es que las importaciones mexicanas estás subsidiadas, entonces vuelve la incertidumbre de que esta medida esté relacionada directamente con la administración de Trump y que Estados Unidos esté tratando de tomar ventaja en su producción”.

Pero en medio de todo lo anterior hay algo que no ha despeinado tanto a México, dicen Mendoza y Díaz: el peso se ha mantenido bien frente al dólar, no ha subido como estaba ocurriendo en 2018.

MÉXICO, ECONOMÍA Y MIGRACIÓN
Los especialistas consultados dicen que, a estas alturas, una buena parte de los empresarios consideran que lo de Trump es un juego de poder y de espectáculo mediático para conseguir lo que se propone.

Sin embargo a la ecuación ha metido vidas, familias, niños. Donald Trump ha utilizado la amenaza de los aranceles también para presionar a los países de México y Centroamérica en el tema de migración.

“Es un tema complejo y tiene muchas aristas, porque parece que el discurso de Trump tiene que ver en realidad con la reelección del 20/20”, dice Guadalupe Correa-Cabrera, profesora asociada de la Universidad de George Mason University. Trump busca meter miedo nuevamente y afianzar su base de votantes para los comicios del próximo año, a costa de los países vecinos y de sus habitantes que emigran por pobreza y violencia, sobre todo.

“Las amenazas de Trump pueden llegar a ahorcar y él sabe que puede jugar a ese juego y México ha respondido como Trump ha querido. Y México es el gran sándwich de toda esta pelea interna de los Estados Unidos”, dice la investigadora, quien ha escrito los libros “Dos Méxicos” y “ Los Zetas, Inc. La corporación delictiva que funciona como empresa trasnacional”.

Para Correa-Cabrera la diplomacia mexicana ha sido bastante suave y “ha querido jugar a la diplomacia cuando lo que Estados Unidos no ha sido diplomático”. Porque después de las amenazas de Trump de poner en riesgo las relaciones comerciales si México no hacía algo para frenar la migración, México ha respondido con fuerza y dureza, llevando a las fronteras a las fuerzas de seguridad y a una incipiente Guardia Nacional que hurga en hoteles, vehículos y jalonea mujeres con niños en medio de Río Bravo.

México también ha aceptado que solicitantes de asilo enW Estados Unidos esperan en la frontera, cuando no tiene capacidad de albergar y dar sustento a tanta gente. México no tiene un Plan Marshall, algo como lo que firmó la Union Europea con Turquía, donde se procesan las peticiones de asilo de migrantes que buscan tener un sitio seguro en Europa.

“Las amenazas de Trump tendrán impactos severos en la economía mexicana precisamente por la cuestión migratoria y por ese movimiento de petición de asilo, porque las personas se están quedando en México y se seguirán quedando en México. Va a tener un impacto fuertísimo a nivel económico y a nivel social en todo el país”, dice Correa-Cabrera.

La primera campaña de Trump en 2016 comenzó con la edificación de un muro y ahora lo retoma afirmando que hay una crisis en la frontera. Con las caravanas de migrantes exacerba su discurso xenófobo y gana más votos entre sus bases de extrema derecha.

Correa-Cabrera señala que aunque Trump dice y hace como parte de espectáculo mediático, el problema es que cuando la amenaza es especulación la economía se mueve, pero cuando la amenaza es creíble, también se mueve. En mayo pasado, el presidente estadounidense llamó a México a detener toda la inmigración no autorizada el 29 de marzo y volvió a amenazar con un cierre de frontera. “Sería muy sencillo que México hiciera esto”, dijo Trump aseguró en un hilo de Twitter. “¡Cerrar la frontera sería algo bueno!”.

La investigadora dice que como vecinos ni Estados Unidos ni México pueden vivir bajo ataques y amenazas de aranceles, pero Estados Unidos puede aguantar más y ahorcar antes a México. Porque la economía mexicana es más pequeña y el impacto en las familias es peor. “México dobla las manitas rápidamente y es lo que nos pone a todos mal”, opina Correa-Cabrera. “Esos migrantes tendrían que estar en el tercer país más seguro, pero México ni siquiera es seguro”.

El 23 de julio pasado, los guatemaltecos despertaron con un nuevo trino de Donald Trump: la amenaza de gravar sus exportaciones e imponer cargos por las remesas por no haber logrado un acuerdo de tercer país seguro, que obligaría a la nación centroamericana a acoger a todos los migrantes que atraviesan su territorio. En uno de los medios de Guatemala, Plaza Pública, fue la mañana de ese día la noticia más compartida y comentada. Una de las usuarias, Ana L. Alvarez, escribió: “Siempre se ha cobrado el envío de remesas, en Los Angeles son 10 dólares por cada 1000 dólares así que no hay que asustarnos por nada, aparte la ayuda monetaria que cortó este señor hacía Guatemala, el pueblo nunca la recibía. ¿De qué nos vamos a asustar”. Y remató con una frase: “El señor Trump es pura boca, al igual que con su gran muro”.

El especialista Díaz, de Vestiga Consultores, resume que las afectaciones económicas por las políticas de Trump y sus amagos son pocas, el restos de los expertos coincide. Porque algunas de las inversiones que habían sido frenadas por miedo, ahora van avanzando y no se pueden considerar pérdidas porque simplemente no existían.

“Creo que hay más afectaciones en la economía por el gobierno nacional, como las medidas del aeropuerto o por la construcción de la refinería Dos Bocas. O con los contratos de la Comisión Federal de Electricidad”, asegura Díaz. “Por Trump sí ha habido daños y afectaciones temporales, muy focalizadas. Si hacemos una muestra de la inversión frenada, la mayoría regresó. No ha habido una afectación que tú puedas acusar a Trump o anuncios de políticas por parte de Trump. Sí puede causar alarma normal, como con los aranceles, una semana angustiosa, pero por ahora no hay más”.

Wendy Selene Pérez.

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