LA OTRA CARA DE LA MIGRACIÓN

Casi un millón de personas llegaron a las costas europeas.

El año 2015 fue un año que marcó a Europa como consecuencia de la peor crisis migratoria desde la Segunda Guerra Mundial. Casi un millón de personas llegaron a las costas europeas a través del Mediterráneo, huyendo de guerras, conflictos y pobreza.

Se estima que más de 3 mil 550 personas perdieron la vida durante el peligroso recorrido. Las incesantes oleadas de gente provocaron que varios países europeos restablecieran controles fronterizos, con lo que pusieron fin a dos décadas de fronteras abiertas en la Unión Europea.

Sin embargo, en Alemania, la canciller Merkel decidió abrir sus fronteras para recibir a cerca de 800 mil personas, como parte de lo que ella misma llamó “la cultura de la bienvenida alemana”.

MERKEL, A PUNTO DE CAER
Su decisión desencadenó una crisis política tan grave, que estuvo a punto de ocasionar el colapso de su gobierno de coalición, formado por su partido, la Unión Democrática Cristiana o CDU, y su “hermano”, la Unión Social Cristiana CSU, de Baviera. Ante las crecientes presiones políticas para endurecer la política migratoria, Merkel tuvo que retroceder, abandonar su posición centrista y hacerse hacia la derecha.

El Parlamento aprobó rápidamente leyes migratorias mucho
más restrictivas, lo que contribuyó a un descenso muy significativo de nuevas solicitudes de asilo. El giro de 180 grados se debió, en gran medida, a la popularidad creciente del partido ultraderechista AfD (Alternativa para Alemania), el cual se ha convertido, según las encuestas, en la segunda fuerza política del país.

Este partido antiinmigrante e islamófobo consiguió 92 escaños en el Bundestag (Cámara Baja) en las elecciones de 2017. Desde 1945 no se veía una presencia tan grande de la extrema derecha en el poder legislativo. Pese a haber adoptado una línea más dura, los constantes enfrentamientos en su frágil coalición de gobierno llevaron a Merkel a anunciar que no buscará la reelección para 2021.

INMIGRANTES, CLAVE PARA EL ÉXITO
La realidad es que, pese al abierto rechazo, Alemania y muchos
otros países desarrollados necesitarán cada vez más de los inmigrantes, debido a la falta de mano de obra. Cifras oficiales del gobierno de Alemania, correspondientes al 2018, indican que el desempleo está en su nivel más bajo, 4.8%, y el número de puestos vacantes se disparó a 807 mil.

Investigadores del Institut der Deutschen Wirtschaft advierten que la falta de trabajadores en los sectores de la ciencia, tecnología e ingeniería alcanzó –el año pasado– niveles récord: 315 mil vacantes. Otro estudio realizado por la Fundación Bertelsmann señala que la economía alemana necesitará 266 mil inmigrantes al año; de aquí a 2060, para compensar el envejecimiento de la población.

Con una sociedad cada vez más vieja, la oferta de mano de obra –sin considerar a los inmigrantes– se reducirá en 16 millones de personas para 2060, casi una tercera parte de la población actual. “La migración será una de las claves para tener éxito en el futuro. Necesitamos trabajadores calificados, sobre todo con formación técnica”, dice Jörg Dräger, miembro de la junta directiva de esta Fundación.

El estudio indica que la migración europea no bastará para cubrir esta cifra, debido a que los países vecinos se encontrarán en la misma situación, afectados por bajas tasas de natalidad y envejecimiento de sus poblaciones. El “Informe sobre el Envejecimiento Demográfico” de 2018, publicado por el Comité de Política Económica del Consejo Europeo, señala que la población total de la Unión Europea aumentará de poco más de 511 millones que hay actualmente a 520 millones en 2070.

Sin embargo, la población en edad de trabajar (de entre 15 y 64 años), disminuirá considerablemente de 333 a 292 millones para 2070. Incluso, políticos antiinmigrantes han admitido que se necesitarán trabajadores para mantener el crecimiento de las naciones europeas más desarrolladas a largo plazo. Por su parte, Eurostat, la oficina de estadísticas de la UE, informa que la tasa de vacantes de empleo en la zona del euro subió al 2.3% en el último trimestre del año pasado y advierte que en algunos países va en aumento.

EUA CON ESCASEZ DE MANO DE OBRA
Un punto positivo del intenso debate sobre la migración en Alemania es que, como dice el diario ABC de España, la canciller Merkel encontró una fórmula para equilibrar el rechazo a los inmigrantes con la necesidad de mano de obra con la aprobación de una ley que promoverá la inmigración de trabajadores y profesionales calificados de países no pertenecientes a la UE.

Es de esperarse que en los próximos años, cada vez más países sigan el ejemplo de Alemania. En Estados Unidos, por ejemplo, constructores, agricultores e industriales alertan que ya hay escasez de mano de obra.

Daniel Griswold, investigador de la Universidad George Mason, en Virginia, señala que el crecimiento de la fuerza laboral estadounidense está cayendo y que para dentro de 20 años, los trabajadores nativos con padres nativos se habrá reducido en 8 millones. Sin inmigrantes, dice, la fuerza laboral total declinará, lo que reducirá el crecimiento potencial de la economía.

Un artículo publicado por The New York Times indica que la Unión Americana debería admitir un millón más de inmigrantes al año, más del doble de la cifra actual, y hacerlo desde ahora hasta 2050, y así mantener un buen ritmo de crecimiento económico.

Por Maru de Aragón.

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