¿POR QUÉ SUCEDEN LOS SISMOS?

El doctor Hugo Delgado Granados, director del Instituto de Geofísica de la UNAM, explica la existencia en México de cinco capas tectónicas en constante movimiento que originan los temblores, así como la importancia de atender exclusivamente a la información proveniente de instituciones reconocidas, como la del Instituto de Geofísica de la UNAM.

Por Bety Garfias

 

Luego de vivir la tragedia que ocasionaron los sismos recientes en la Ciudad de México, Oaxaca, Chiapas, Morelos, Puebla, Tlaxcala y el Estado de México, la gente vive atemorizada y con grandes dudas, acerca de qué fue lo que los ocasionó y cuándo volverán a suceder. Pero lo ideal es acercarse a instituciones reconocidas que proporcionen información fidedigna, como la del Instituto de Geofísica de la Universidad Autónoma de México, dirigida por el doctor Hugo Delgado Granados. Este instituto está conformado por diversos departamentos de investigación de gran relevancia para el País, como el de Mareografía, Clima Espacial, Servicio Magnético y Geodésica Satelital, entre otros.

El director del Instituto de Geofísica de la UNAM destaca la importancia e influencia en los sismos que tienen las cinco placas tectónicas: la de Norteamérica, de Cocos, Pacífico, Ribera y el Caribe.

“Nuestro País es un lugar donde confluyen diferentes elementos de carácter geológico, se trata de cinco placas tectónicas y la interacción de estas placas es lo que genera, no solo una gran sismisidad, sino también gran vulcanismo. Y aunque afortunadamente aquí no son tan frecuentes los sismos de gran magnitud como sucede en países como Japón y Chile, en la actualidad en México también se están viviendo por la interacción de la placa de Cocos con la placa Norteamericana.

“Pensemos en la magnitud de los grandes terremotos… el último ocurrió hace 32 años, pero lo que sucedió el 19 de septiembre de este año, se encuentra dentro del rango normal de eventos de esta magnitud. Si analizamos los catálogos de los sismos, veremos que es uno de los que tenía que ocurrir a lo largo del siglo”, aclara el doctor Hugo Delgado.

Asimismo, este fenómeno se puede examinar desde el punto de vista de los volcanes relacionados a esta gran actividad, que se da en las diferentes placas. El siglo pasado hubo grandes eventos eruptivos, uno de los más grandes, sin duda, fue la erupción del volcán de Colima, el volcán Chichón, en 1982; pero también han nacido volcanes como el Paricutín, en Michoacán, y el Bárcena, en las Islas Revillagigedo.

Aunque suene difícil, todo lo que está ocurriendo es normal –en términos de números y recurrencia de eventos sismológicos y volcánicos–, que son la consecuencia de la interacción de placas, simplemente que ahora lo notamos más, porque somos una mayor población y los medios de comunicación tienen mayor capacidad para informar; por ello, conforme pasa el tiempo, nuestra percepción de los fenómenos naturales es mayor.

“En particular, el Sistema Nacional Sismológico, que pertenece al Instituto de Geofísica, ha reportado que todos los días está temblando en el País, y quizá no todos lo sientan o se enteren. Yo recuerdo que hace como 50 años nos decían en las escuelas primarias que México tenía una zona sísmica hacia el sur y que la zona noroeste era asísmica, lo cual no era verdad. Eso lo decían porque no existían los instrumentos necesarios para detectar los sismos. Pero en la actualidad el Sistema Nacional Sismológico tiene oficinas en casi todo el país, e investiga lo que sucede diariamente”, revela el especialista.

CON UNA TRAYECTORIA EXCEPCIONAL

El doctor Delgado es ingeniero geólogo egresado de la UNAM y cuenta con doctorado en Ciencias en la Universidad de Japón. También se desempeña como investigador titular en el Departamento de Vulcanología y destaca como presidente fundador de la Asociación Latinoamericana de Vulcanología. En la actualidad continúa realizando diariamente interesantes investigaciones, por lo que resalta la importancia que tiene que la gente esté bien informada y conozca más de las placas tectónicas, causantes de los sismos.

“Es necesario que la población sepa del arreglo que tenemos de las placas tectónicas en las que vivimos. La mayor parte de nuestro país está dentro de una placa tectónica – llamada de Norteamérica–, la cual tiene una interacción con otra muy grande que es la del Pacífico, esta última se está moviendo hacia el noroeste respecto a la norteamericana y es la responsable de que Baja California se esté separando de nuestro país y del continente. Baja California es parte de la placa del Pacífico, no de la Continental y se está moviendo. Los científicos decimos -a manera de broma- que es como un barco pirata, que eventualmente va a llegar a San Francisco o a Los Ángeles y así brincaremos de una manera más fácil a Estados Unidos. También tenemos una placa relativamente pequeña, que es la placa de Ribera –una placa oceánica que se está metiendo debajo de la parte occidental de México–, ésta tiene más influencia en los sismos de Colima, Jalisco, Nayarit y Tepic, y genera cierta parte de vulcanismo… volcanes que no se conocían, como el de San Juan y Tequila.

“Otra placa oceánica, conocida como de Cocos, interactúa con la de Norteamérica y con la placa del Caribe, que es donde también está Centroamérica. Incluso la placa de Cocos tiene interacción hasta Panamá y el norte de Colombia, por lo que la placa de Cocos se mete debajo de la placa de Norteamérica; este tipo de choques de placas es lo que ocasiona la sismisidad. Los sismos del sur y centro de México y la placa del Caribe también están interactuando en el sur del País y producen el choque de la placa de Cocos con la de Norteamérica. Sucede que las características geológicas como las del Valle de México –que es una zona lacustre al drenar el agua del lago–, por lo que parte del agua queda todavía dentro de los sedimentos y esta retención hace que haya agua todavía en el sistema. Es como cuando vamos a la playa y caminamos sobre la arena, pisamos de tal forma que de pronto se hace un charquito de agua, eso es aplicar algo de energía, cambiamos el equilibrio del contenido del agua con respecto al sedimento. Lo que vemos en la Ciudad de México es relativamente similar a lo que vemos con las ondas sísmicas que llegan y afectan esta zona, la cual está dominada por sedimentos… se trata de un gran contenido de agua que la licúa haciendo un movimiento de materiales que son sumamente plásticos y producen una interacción muy particular de los edificios con las ondas sísmicas que están moviéndose en este tipo de terreno”, explica.

NO EXISTEN PREDICCIONES VÁLIDAS

Con respecto a la predicción de sismos o desastres naturales, el director del Instituto de Geofísica de la UNAM, asegura que es imposible hacerlos y que la gente no debe dejarse engañar por charlatanes. “Lo ideal es que recurran a las instituciones especializadas; sugiero que visiten nuestro portal de Internet, donde encontrarán la información más acertada, que sea objetiva y que esté avalada por los investigadores; les recomiendo que no hagan caso de rumores, que solo tienen intereses oscuros y generan incertidumbre y psicosis en la gente.

“Una predicción en la ciencia es un enunciado que implica cierta precisión, la cual no podemos ofrecer, porque no es posible decir cuándo va a ocurrir exactamente un sismo; se pueden hacer pronósticos –en términos generales–, pero desconozco cómo algunos charlatanes se atreven a pronosticar que va a temblar, es tan lógico como que todas las personas que vivimos en México sabemos que va a temblar. Ningún sismológico de esta universidad se puede atrever a predecir y a hacer una aseveración como ésta. También es vital resaltar la importancia de los volcanes Popocatépetl y el de Colima, fundamentales en el quehacer innovador con impacto científico y social, además de ser un condicionamiento importante en los choques de las placas”, reflexiona.

DE VOLCANES Y MÁS

Para el geólogo experto, el caso del Volcán de Fuego de Colima es muy interesante, porque si bien, la placa Continental de Norteamérica es muy grande –donde se juntan las placas de Ribera y de Cocos–, que también se están metiendo al mismo tiempo debajo de la placa norteamericana; una va más rápido que la otra, lo que significa que hay una diferencia entre ellas y una se mueve con una inclinación más grande que la otra, lo cual favorece la fusión de las rocas y forma magmas diferentes de velocidad, menos densos, como una burbuja de aire en un frasco de miel, tiene mayor densidad donde sube esa burbuja de magma, está el volcán de Colima.

“El Popocatépetl también está muy activo, hay que recordar que se reactivó en 1994, y desde entonces, no ha dejado de hacer erupción; ambos volcanes nos dan bastante material de investigación, lo cual nos ha permitido ser reconocidos a nivel internacional y estar a la vanguardia. En lo que respecta al ámbito social, los volcanes tienen influencia en la gente, hay quienes habitan alrededor de ellos desde la época prehispánica, porque son tierras fértiles y con gran aporte de agua.

“En el pronóstico del volcán Popocatépetl, las explosiones en sus diferentes niveles van con la dirección del viento, por eso podemos pronosticar hacia dónde se van moviendo las nubes eruptivas. En el Instituto de Geofísica hacemos un pronóstico que entregamos al gobierno federal para el Centro Nacional de Prevención de Desastres, ellos pueden observar de manera clara qué sucederá en las próximas 72 horas para pronosticar posibles acontecimientos explosivos, y esos pronósticos se van retroalimentando cada 24 horas”, comparte Delgado Granados.

SE PIDE MAYOR APOYO A LEGISLADORES

“Del Instituto de Geofísica dependen varios departamentos importantes, como el Sistema Nacional de Sismología, que define que los sismos son un fenómeno común, acorde a la interacción de las placas tectónicas. Dentro del Departamento Mareográfico podemos señalar casos como el aumento del nivel del mar –debido al deshielo en los Polos y a lo que está sucediendo en otros lugares–, donde el mar se está retirando, debido al levantamiento del continente.

En la parte occidental del País, algunas de las costas se están levantando a lo largo de décadas, lo cual se puede documentar. “Vivimos en un universo en donde todos los planetas tienen una dinámica, hoy en día, y gracias a la tecnología, podemos observar mejor el entorno y todo lo que sucede, hay mayor capacidad de observación, la investigación científica no tiene límites y cada vez es más nuestra capacidad de asombro. Todas estas investigaciones permiten darle mayor protección a la sociedad y mantenerla bien informada acerca de los fenómenos naturales y de cómo adaptarse al planeta. Por ejemplo, en el área del campo magnético se realizan metodologías que permiten conocer mejor y sin dañar edificaciones arqueológicas.

“En el Departamento de Radiación Solar se aprovecha mejor la energía solar a largo plazo y los recursos energéticos renovables que no contaminan. El Servicio de Clima Espacial, por su parte, estudia las explosiones solares que afectan a los satélites, mientras que la UNAM atiende temas que son prioridad para la humanidad, y aunque muchas actividades no se notan, los investigadores están dedicados los siete días de la semana, los 365 días del año a servir a la sociedad. Pero hay que recordarles a los legisladores que si quieren que la sociedad esté mejor servida, nos deben apoyar con mayores recursos financieros, porque la universidad es generosa, y aunque cuenta con personal altamente calificado, aún no tenemos el suficiente recurso económico”, puntualiza el doctor Hugo Delgado Granados.

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