AMLO PRESIDENTE

En el audio del Estadio Azteca sonó a todo volumen El baile del sapito. Belinda brincoteó en el escenario con euforia. No era para menos. Se trataba del cierre de campaña de Andrés Manuel López Obrador, candidato a la Prsidencia de la República del partido Movimiento de Reconstrucción Nacional (MORENA), que en alianza con el Partido del Trabajo y Partido Encuentro Social, se ubicaba en ese momento como el favorito del electorado. La gente sabía por qué estaba ahí, por la esperanza que representaba y la posibilidad de alcanzar el sueño del bienestar para todos.

Fue un adelanto de lo que una semana después sería confirmado: AMLO ganó la contienda en el tercer intento. AMLO presidente. Una frase guardaden la garganta de millones de electores durante años.

Lo ocurrido en los meses previos, dentro de las campañas, fue algo completamente inédito en el Paísse dieron alianzas impensables hasta hace apenas unos años; se unieron ideologías tradicionalmente enfrentadascontrarias en su forma y fondo. Aparecieron por primera ocasión candidaturas independientes, en las que participaron algunas mujeres contendientes, tanto a gubernaturas, como a la Presidencia de la República, para crear así un ambiente de cambio –al menos novedoso y con un dejo de positivismo– que sorprendió a todos. Al fin la democracia llegó a México.

En una sociedad como la nuestra, llena de contrastes, contradicciones, frustraciones y aspiraciones truncadas, las condiciones creadas en este proceso abrieron la puerta a las posturas extremas, exacerbadas por la hegemonía política y la corrupción reinante en el País. La sola promesa de acabar con ella fue suficiente para convencer a millones de votantes.

Andrés Manuel López Obrador al fin lo logró, los aires de cambio dominan el ambiente del País Azteca, la promesa de acabar con la corrupción y la inseguridad, de hacer que el bienestar económico llegue a todos, y que al fin seamos una nación próspera, se sienten por todas partes.

Los centros de llamadas automatizadas fueron algo sorpresivo en este proceso de elección. El caso más sonado fue el de una grabación que decía: “Si no has decidido tu voto o simpatizas con López Obrador, este mensaje te interesa todavía más. Como tú sabes, López Obrador propuso que se le dé amnistía a quienes han participado en delitos de narcotráfico. ¿Tú estás a favor o en contra de que se perdone a quienes cometieron delitos relacionados con el tráfico de drogas?

“También ha dicho que va a retirar al Ejército y a la Marina del combate al narcotráfico, a pesar de que son quienes han logrado detener a muchos de los grandes capos. ¿Tú estás a favor o en contra de que se retire al Ejército y a la Marina del combate al narcotráfico? Si estás de acuerdo con cualquiera de las dos propuestas marca 1”.

Pero solo se trató de eso, un recurso que tomó desprevenidos a muchos, pero que no logró ningún impacto en la gente. Nada evitó que ganara.

Este triunfo, ni Obama lo tiene

En la historia reciente del nuestro País, este proceso quedará registradcomo el más complejo y democrático, por todas las implicaciones políticas y sociales presentadas durante élserá el de mayores innovaciones tecnológicas para el conteo de votos y el escrutinio para la legalidad del proceso. El Instituto Nacional Electoral se apuntó también un triunfo contundentemientras que las redes sociales se convirtieron en la arena ideal para el desfogue de los rencores, las filias exacerbadas, los ataques viscerales. Incluso algunos columnistas, lo perdieron todo con un solo Tweet.

Los seguidores de AMLO disfrutaron del momento a tope, primero al defender las virtudes de su candidato, luego al vanagloriarse de su triunfo. Los chairos -definición no exenta de crítica-, se regodean con las frases que en resumen señalan: “se los dijimos”.

Pero en el mundo de las redes sociales no hay reglas ni filtros que den mesura a los comentarios, así que parece que el enfrentamiento continuará durante todo el sexenio. Mientras tanto, el análisis de los especialistas seguirá enfocado en el triunfo del Morenista. 

“Si bien, su discurso no cambió mucho en comparación con las propuestas enarboladas desde el año 2000, siempre críticas y contrarias al gobierno en turno, en esta ocasión agregó elementos como un amplio manejo de redes sociales; su campaña abarcó en verdad todo el País, sin ser ostentoso en su seguridad –con incidentes menores y no en su contra–, así como la propagación de una ideología basada en el hartazgo de la gente, la insistencia de un cambio tanto pacífico, como beneficioso para las clases menos favorecidas.

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